sábado, 17 de enero de 2015

¿Está bien de salud el alcalde de Vigo? (Luchando contra el cacique en las escaleras).

Como médico y ciudadano vigués me preocupa la salud de nuestro alcalde. Coincidí con él el primer fin de semana del año en la inauguración de las escaleras mecánicas de Porta do Sol. Con ese motivo estábamos concentrados junto al Sireno unos cuantos periodistas y fotógrafos, varias parejas de policías municipales, dos o tres concejales, una docena de los llamados “palmeros” (los que van a las inauguraciones a aplaudir al Alcalde) y un grupo más numeroso de vigueses convocados por la plataforma ciudadana contraria a la instalación del barco en la rotonda de Coia.
Con mi pancarta portátil, en primera fila de la revuelta popular.
Abel Caballero llegó quince minutos tarde caminando por la calle del Príncipe, acompañado por dos concejales más. Al situarse al pie de las escaleras estalló el estruendo de abucheos y gritos: ¡No más mentiras! ¡Barco non! ¡Esto es un derroche! ¡Non pode ser: o barco na rotonda e as familias sen comer! ¡Alcalde dimisión! ¡Respeta a los vigueses! ¡Cacique!... Los palmeros empezaron a aplaudir, y el alcalde se volvió hacia ellos y hacia los fotógrafos, sonriente y haciendo el signo de la victoria con la mano. Pero como los gritos en contra del Alcalde seguían, en vez de cortar la cinta y dirigir desde allí las palabras de protocolo, el grupo de autoridades arrancó la cinta y subió por las escaleras. En el segundo descansillo, ya lejos de los “manifestantes”, atendieron a los periodistas, que habían subido por las escaleras de piedra mientras los palmeros y los policías impedían a los críticos acercarse al alcalde. Tras unos breves minutos el alcalde y su séquito siguieron camino hacia el Concello. Los palmeros nos propinaron unos cuantos empujones a los discrepantes, y también nos soltaron algunos insultos: “borrachos, iros al bar a beber que eso es lo que se os da bien”.
Rodeado por los "palmeros", que nos
 empujaron e insultaron.
Faro de Vigo lo reflejaba así: “Unas dos decenas de opositores a la instalación del buque Bernardo Alfageme en la rotonda de Coia acudieron a la inauguración para manifestar su rechazo a este tipo de obras en los actuales momentos de necesidades sociales”. Y Atlántico Diario publicaba: “El alcalde se encontró con aplausos y con las protestas de los vecinos de Coia que rechazan el Alfageme”. La Voz de Galicia reflejaba que acudieron al acto efectivos de la Policía “para prevenir incidentes”, y que “hubo algunos empujones entre partidarios y detractores del gobierno municipal”.
Al concluir el acto se produjeron
algunos rifirrafes entre
manifestantes y palmeros.
En La Voz también se podía leer lo siguiente: “El Alcalde estrenó la escalera entre los aplausos de una veintena de seguidores y los abucheos de miembros de la plataforma ciudadana contraria a la instalación del barco... A los primeros los saludó haciendo el gesto de la victoria con su mano derecha, mientras que a los segundos los ninguneó ignorando su presencia: ‘No vi ninguna protesta, muchos no debían ser, había mucha gente aplaudiendo’, comentó irónicamente después de haber comprobado el funcionamiento de la nueva infraestructura”.
¿Cómo es posible que el alcalde no viera ninguna protesta? Fui testigo directo y presencial de los hechos relatados, y llegué a estar a dos metros del alcalde, gritando y con una pancarta en la mano, como queda reflejado en fotos que se publicaron. Abel Caballero miró hacia mí con una sonrisa que interpreté como cínica, y tuvo que verme, igual que al resto del grupo: éramos más de 20 personas que gritábamos con fuerza, y dos habían llevado megáfono… El grupo de palmeros que aplaudía era menos numeroso que el nuestro y casi no se les oía.. Pero como ya he dicho, Abel Caballero respondió al periodista que le preguntó sobre la protesta diciendo que sólo había visto gente aplaudiendo.
La policía municipal, volcada en el servicio
y protección del Cacique de Vigo.
Es indudable que el alcalde tiene un problema. Pienso que puede padecer un trastorno sensorial o cognitivo, no sé si ocasional o permanente, que podría ser grave. Las preguntas que podemos hacernos son: ¿estamos seguros los vigueses siendo gobernados por un alcalde que presenta esos signos patológicos? Si tiene alteradas sus facultades, como se deduce de su respuesta, podría tomar decisiones perjudiciales para los vigueses. ¿Está capacitado don Abel Caballero para seguir siendo alcalde? Me atrevo a exigir, por motivos que podríamos llamar de salud pública o democrática, que nuestro regidor sea reconocido médicamente, diagnosticado, y tratado hasta que se restablezca y sea capaz de percibir correctamente la realidad de lo que ocurre a su alrededor.
Cuídese, don Abel. Espero que pronto goce de un merecido retiro. Un abrazo:
Pedro Larrauri. Médico. Plataforma Xuntos.

Nota: Las fotos tomadas durante el evento son de XOÁN CARLOS GIL, publicadas en La Voz de Galicia (Ver artículo).

PD: Esta mañana (sábado 17 de enero) he paseado por el centro de Vigo y las escaleras volvían a estar estropeadas (ver foto al lado).
He calculado que siendo unos 40 escalones, por 1.200.000 euros nos sale a 30.000 euros el escalón
Mucho más sano y más barato subir andando.
Un despilfarro del dinero de todos los vigueses en una actuación inadecuada en una época de crisis, y que además ni sirve para misnusválidos ni funciona bien. (Ya se estropearon al día siguiente de su inauguración: Ver).

1 comentario:

  1. Así se explica que diga que todos los vigueses quieren que se ponga el barco en la rotonda de Coia, y que son sólo tres los que se oponen... Si vuelve a salir de alcalde en mayo añadiré a mi idea de que Vigo tiene el peor alcalde de España la de que los vigueses votantes del PSOE vigueses son los más tontos de España. Y no olvidemos que Caballero no ganó las elecciones (solo engañó o pagó a 50.000 votantes) sino que es alcalde por culpa del BNG y del PP.

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