jueves, 19 de febrero de 2015

El alcalde de Vigo consuma su mezquindad e instala el barco en la rotonda: un monumento odioso, una verguenza para la ciudad. (Y Nota final para los policías).

   El alcalde de Vigo, el veterano socialista abel caballero, ha demostrado su supina mezquindad y su absoluto desprecio a la democracia y a los ciudadanos.
Anoche a las 22.30 en Orillamar, delante del Bernardo Alfageme.
Tuve tiempo de contar a los asistentes, y éramos 300.
   Ayer fui uno de los 300 vigueses que participó en la concentración de Orillamar, en un simbólico intento de frenar el traslado del barco Bernado Alfageme desde la ría de Vigo hasta la rotonda del barrio de Coia. Por motivos de salud y de trabajo sólo estuve unas horas, y no me pude quedar hasta las doce de la noche, cuando comenzó la operación, bajo la protección de numerosos policías municipales y de la autoridad portuaria, reforzados por los efectivos de seis furgonetas de antidisturbios. (Ver nota final).
   Para mí lo más grave de todo este escándalo es que el alcalde haya despreciado dos votaciones en el Pleno del Ayuntamiento de Vigo (Ver, octubre) (Ver, diciembre) en el que los representantes de 78.000 ciudadanos vigueses (los 13 concejales del PP y los 3 del BNG) mostraban su rechazo a que el barco se llevara a la rotonda de Coia. El alcalde sólo contó con el apoyo de 11 concejales, que representan sólo a 50.000 vigueses. La democracia es el gobierno del pueblo, y las decisiones se toman por mayoría. Las cuentas no le salen al cacique. Parece que su mente funciona con la mentalidad de los tiranos...
Reportaje fotográfico del traslado, por Elentir (Ver).
   El alcalde ha llevado a cabo -ha impuesto- su capricho: su proyecto electoralista. Lleva casi 8 años en el Concello y nunca había propuesto nada sobre ese barco, ni iba en su programa electoral; pero ha debido pensar que con ese golpe de efecto estético podría ganar algún voto de algún vigués insolidario que viva ajeno a la realidad de los problemas sociales. Pero para eso abel caballero (para mi ya no se merece las mayúsculas) ha actuado con abuso de poder e incumpliendo la legalidad: sin aprobar el presupuesto de la obra (y sin poner el preceptivo cartel en la rotonda informando a los ciudadanos del proyecto), haciendo trabajar a los operarios por la noche incumpliendo normativas laborales, incumpliendo los propios reglamentos y bandos municipales (trabajando en navidades)... Quizá haya buscado subterfugios legales para hacer todo eso (aunque la fiscalía ha admitido una denuncia al respecto (Ver) y está investigando posibles delitos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos); pero todos sabemos que vivimos en el País de la corrupción, donde más leyes y normas por metro cuadrado hay, algo que los profesionales de la política (y sus amigos banqueros y empresarios, como Gayoso) emplean para hacer lo que les da la gana con impunidad...

La manifestación del mes pasado,
más de mil vigueses protestando.
   El alcalde ha vuelto a mostrar su cobardía (como cuando se esconde y no responde a las preguntas sobre imputaciones de sus subalternos: pronto le llegará su momento) al no dar la cara ante los ciudadanos que constituidos en Asamblea han protestado (Ver), me consta que razonablemente y aplicando los valores de la no-violencia y de la resistencia pacífica, por lo que creo que los dirigentes de la asamblea abierta de Coia merecen nuestra felicitación. El alcalde y sus concejales-marionetas, los que parecen incapaces de hacer algo por su cuenta y riesgo, han calumniado a los ciudadanos que protestábamos, acusándonos de estar siendo manipulados por partidos políticos, y han actuado como "matones" (Ver) denunciando a los vecinos.
   El alcalde ha mentido reiteradas veces, diciendo que poner el barco en Coia sólo iba a costar 100.000 euros (Ver). Y ha quedado en evidencia al saber que sólo la iluminación de la rotonda ya había sido adjudicada por 115.000 € (Ver).
   Puestos a mentir, el cinismo del alcalde de Vigo le ha llevado a mantener que todos los vigueses estaban de acuerdo con llevar el barco a la rotonda, y que lo iba a poner allí "porque los vecinos lo piden"; cuando el resultado de las encuestas que se han hecho ha sido mayoritario en contra de su decisión... Pero el alcalde dice que los que se oponen son 80, y que son 300.000 los que quieren el barco (Ver). Vigo no  tiene tantos habitantes, pero ¿habrá preguntado también a los niños? Resulta paranoico. (Ver artículo sobre el dudoso estado de salud mental del caballero).
El monumento al cacique y al despilfarro.
  Cada vez que pasemos por esa rotonda, para mí un monumento al cacique más odioso y despreciable, recordaremos al felón que se reía de nosotros y hacía cínicamente la uve de la victoria cuando le recriminábamos su despotismo y su absurda decisión.
   Menos mal que el Plan General de Vigo prevé que bajo esa rotonda pase algún día un túnel, lógica continuación de los de Plaza de España y Traviesas camino de Samil: entonces tendrán que retirar el barco de su plataforma, y espero que se aproveche para llevarlo al Museo del Mar, y que sea acondicionado para poder ser visitado (si no se pudre antes en la rotonda).
   Me gustaría ver en esas futuras obras a abel caballero trabajando, con pico y pala, cumpliendo su condena en obras sociales para intentar compensar los daños y los gastos que está ocasionando a los vigueses. Y lo justo sería que pague de su bolsillo todos los sobrecostes que ocasione con sus decisiones antidemocráticas, o él o su partido, el PSdG-PSOE; y una parte también el BNG, culpable como cómplice necesario por haber mantenido al cacique todos estos años en el poder.
El despotismo ¿ilustrado?
"Vigo soy yo".
   Los vigueses no nos merecemos un alcalde como éste. A quien le vuelva a votar yo le tendría por masoquista, descontando a los enchufados que viven bajo sus alas o bajo las faldas de su teniente, y a los pardillos ingenuos que no se informan más que por medios de comunicación manejados por el cacique (con nuestro dinero, por cierto).
   Cuando los gobernantes actúan con respeto y temor al pueblo, estamos en una democracia; cuando hacen lo que les da la gana y es el pueblo el que que tiene que tener cuidado de los gobernantes, es una dictadura. Eso es lo que pasa en Vigo. Anoche 300 vigueses nos reafirmamos en nuestra voluntad de hacer todo lo posible para recuperar la decencia democrática. Lo contarán los juglares, y abel caballero será colocado en el lugar que le corresponde... y entonces los que ahora le hacen la pelota y le reverencian sumisos le abandonarán... No nos va a dar ninguna lástima.
   (Interesante enlace a recopilación de artículos sobre el tema: Ver).

El color azul de las luces de los policías
fue protagonista en la noche de la cacicada.
   NOTA final sobre los policías: Estoy seguro de que muchos de esos policías que anoche hicieron posible el traslado, que son profesionales que como colectivo cumple una importante función en nuestra sociedad, trabajando para proteger a los ciudadanos de lo que nos pueda perjudicar, están sintiendo una profunda vergüenza al tener que actuar contra los ciudadanos defendiendo los caprichos de un cacique arrogante chulesco y prepotente (como le calificó el jefe de la oposición municipal, el Sr. Figueroa, consiguiendo que por una vez muchos estemos de acuerdo con él). También sabemos que algunos de esos policías han manchado el prestigio del cuerpo con sus actuaciones y sus mentiras: es conocido que hay algunos que deben su puesto de trabajo a la trama de corrupción y enchufes del concello de Vigo, que lógicamente harían cualquier cosa por proteger al cacique. Ojalá algún día sus "compañeros" tengan agallas y les denuncien. Danme moito noxo!

1 comentario:

  1. Caballero ha dicho que éramos 50 ó 60.
    Que Dios le conserve la vista, que lo que es el bastón de mando no hay dios que se lo mantenga.

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