sábado, 23 de mayo de 2015

Un breve encuentro espontáneo con Abel Caballero, esta tarde en el Corte Inglés, donde le he dicho a la cara lo que pienso. Y una previsión para mañana y para los próximos cuatro años.

   Ha sido culpa de la jornada de reflexión.
   Le puede pasar a cualquiera, porque cuanto más pensemos y cuanto más datos tengamos, más claro veremos lo inaguantable que es el hecho de que Abel Caballero sea alcalde de esta ciudad.
   Hoy a las nueve de la noche entré en El Corte Inglés buscando un regalo para mi amigo Pancho, que mañana celebra su 80 cumpleaños. Vi al Alcalde paseando por los pasillos, sin mucha pinta de ir a comprar nada (quizá se estaba dejando ver, para que la gente se acuerde de ir a votarle mañana); iba acompañado de un concejal (creo que se llama Santos Héctor) y de una señora que no conozco. Aproveché la ocasión y me dirigí hacia él.
   Cuando me vio venir, sonrió: quizá pensó que le iba a decir que es el mejor alcalde de Vigo y esas cosas que le dicen sus aduladores, y que se cree que pensamos todos...
   Pero esto fue lo que escuchó:
- Sólo quería decirle que espero que mañana se dé cuenta usted de que somos miles los vigueses que no le queremos: que no le aguantamos. Ya estamos hartos de sus mentiras y de su cinismo.
   Superado su sorpresa, me contestó:
- Oiga: no me falte al respeto!
   Y yo le repliqué:
- Yo no le estoy faltando. Respete usted a los vigueses, que es usted el que no para de mentirnos y de faltarnos al respeto!
   Y me di la vuelta y me fui.

Tarde o temprano toda la corrupción
del concello saldrá a la luz.
   Cada vez somos más los vigueses que, aunque reconozcamos que Abel Caballero es el que más calles ha arreglado en Vigo, le consideramos el peor alcalde de toda la democracia, por otros muchos motivos.
   Y estoy seguro de que esa realidad se va a ir notando cada vez más: su vida ya no va a ser tan placentera como antes. Todos los palmeros a los que beneficia de una manera u otra no van a ser suficientes para evitar que cada vez más vigueses le reprochemos a la cara sus cacicadas, sus mentiras, sus injusticias, sus despilfarros, sus silencios que demuestran irresponsabilidad y culpabilidad... Lleva ocho años despreciando a los vigueses, podríamos decir que riéndose de nosotros... Es demasiado!
   Estos últimos meses Abel Caballero ya ha visto como cada vez más vigueses nos manifestábamos contra algunas de sus absurdas decisiones; y también se ha encontrado con pequeños escraches, y ha tenido que cambiar los planes de algunos actos programados en la calle, porque sabía que no sólo se iba a encontrarse con el grupito de aplaudidores paniaguados, sino también con vigueses que le iban a criticar y a abuchear... Eso también pasó en algún Pleno Municipal reciente, (Ver), y la respuesta del Alcalde fue echar o prohibir la entrada (de manera dictatorial) a los opositores. Son cosas que no salen en los medios de comunicación comprados por el Alcalde (o salen disimuladas), pero que él sabe que van a más. Caballero ya se debe estar empezando a hacer a la idea de que la democracia y los ciudadanos tenemos resortes para acabar con las tiranías... Y estoy seguro de que empieza a preocuparse...

Los ciudadanos contra una despótica
y absurda decisión de Cacique de Vigo.
   Yo todavía confío en que los malos augurios de las encuestas no se cumplan y que mañana Abel Caballero no consiga la mayoría absoluta. E incluso que si la consigue el número de votos que reciba sea menor a los que consiguió hace cuatro años (50.045). Cualquiera de esos dos escenarios le desacreditaría y dejaría en evidencia su demagogia.
   Pero si no sucede nada de eso, los vigueses que creemos en la democracia y en la libertad y que queremos un gobierno de la ciudad formado por personas dignas y decentes, tendremos que plantearnos aumentar el esfuerzo en dos sentidos: por un lado habrá que conseguir que la mayoría de vigueses se informen bien y conozcan toda la verdad lo que ha hecho y hace Abel Caballero, y dejen de estar abducidos por su publicidad engañosa; y por otro lado, tendremos que lograr unir esfuerzos y crear un proyecto de consenso alternativo para la ciudad, superando siglas e intereses personalistas. Y por supuesto, seguir controlando al cacique con las armas legales que tenemos.
   No podemos hincar la rodilla ni dejarle que siga abusando de nosotros, despreciándonos, imponiendo su engreída voluntad de espaldas a los ciudadanos. El tendrá el poder, pero nosotros tenemos la verdad y la dignidad, y lucharemos por nosotros y por nuestro pueblo.
   Nos vemos en la palestra.
El nuevo modus operandi de Abel Caballero: estado policial con nocturnidad y mentiras,
ninguneando a cualquiera que no esté de acuerdo con él.

Diversas imágenes de la opocición ciudadana al cacique, cada vez más evidente.
El nuevo escudo de la ciudad tendrá esta botella de Ron Cacique con la efigie de AC.


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