sábado, 8 de octubre de 2016

Vigo, tenemos un problema: el Auditorio. Historia de una catástrofe que se veía venir, causada por las concesiones del alcalde a Gayoso y a la constructora Sacyr.

Iba a ser el Guggenheim vigués...  dijo Gayoso.
No sabemos si reír o llorar. Enlace a la noticia.  
   El año 2006 el consorcio de empresas Sacyr-Caixanova ganó el concurso público para construir el Auditorio - Palacio de Congresos de Vigo, por un importe de 85,7 millones de euros.
   Las otras empresas que concurrían a ese concurso alertaron sobre la oferta económica de la constructora Sacyr, demasiado barata para poder realizar el proyecto. Sin embargo el Ayuntamiento de Vigo (Porro del PP) con el visto bueno de la Xunta (Touriño, del PSOE) firmaron el contrato.
  Pero el año 2007, tras demoler las ruinas del solar donde se ubicaría el auditorio, Sacyr paralizó la obras, alegando que habían un desfase presupuestario, y exigiendo recibir un total de 151 millones para continuar y terminar la obra.
  Algunos técnicos municipales aconsejaron rescindir el contrato y hacer un concurso nuevo. Eso hubiera sido lo mejor para Vigo, aunque retrasara la puesta en funcionamiento del Auditorio. Pero en marzo de 2008 Abel Caballero tomó la decisión de modificar el contrato de concesión, y manifestó a la opinión pública (presentándolo como un gran triunfo personal) que había conseguido que Sacyr y Caixanova aceptaran sus condiciones, manteniendo el precio inicial pactado, modificando únicamente, según sus palabras, algunas características accesorias de la obra (Ver). Nuestro Alcalde declaró que el Auditorio sería al final como “una reproducción casi mimética” del original.
Titular en Faro en febrero de 2008.
Abel Caballero toma las decisiones
y se hace responsable de lo quye pase.
   Lo que no contó Abel Caballero es que había modificado el sistema de financiación, haciendo unas generosas concesiones a Sacyr y a sus empresas asociadas, garantizándoles beneficios por la explotación privada de todas las instalaciones de Auditorio durante 60 años. Y parece claro que aquella decisión de Abel Caballero, tomada en Junta de Gobierno del Concello de Vigo el 31 de marzo de 2008, fue ilegal: pues se firmó el nuevo acuerdo sin los preceptivos informes de los técnicos municipales. Todo esto lo denunció en su Blog, y ante la administración, el ex alcalde socialista de Vigo, Carlos Príncipe: Ver.
   Por cierto, el principal dirigente de la empresa concesionaria era Julio Fernández Gayoso, amigo del Alcalde y ex presidente de CaixaNova, condenado y recondenado recientemente en tribunales por arruinar y saquear las Cajas Gallegas, con el agravante para Vigo de que perdimos toda la riqueza que suponía tener la sede de esas entidades en nuestra Ciudad: pues Gayoso y Caballero permitieron que la entidad se trasladara a La Coruña.
Montaje del proyecto original del Auditorio (al fondo
a la izquierda) y del proyecto Beiramar que hizo en
paralelo Abel Caballero el año 2006, cuando era
presidente del Puerto y candidato a la alcaldía de Vigo.
Lo primero se hizo a medias, lo segundo se olvidó...
   Aquello acabó muy mal. Se puede afirmar que Caballero nos engañó, y lo que se construyó no tuvo mucho que ver con el proyecto inicial. Los datos son elocuentes: se redujeron 45.000 m2 de construcción, especialmente zonas destinadas a locales comerciales (que de hecho no existen); la altura final del edificio bajó de 42 a 32 metros; de las tres plantas subterráneas de garajes proyectadas sólo se hizo una (y las 850 plazas de aparcamiento se quedaron en 325); no se hizo la sala secundaria para congresos y reuniones, ni la zona de cines proyectada; la sala principal se quedó sin foso para la orquesta, y para no reducir mucho el aforo (a pesar de haber reducido superficie de la sala principal) se colocaron más butacas de las que cabían, con el nefasto resultado de que los asientos son muy incómodos, sin espacio para los pies... Abel Caballero declaró, cuando se inauguró el Auditorio de Vigo, en marzo de 2011, que era el mejor auditorio de Galicia: es seguro que ningún valorador imparcial puede estar de acuerdo con él.
   Abel Caballero consiguió su objetivo, que no era lograr lo mejor para los vigueses, sino acabar las obras cuanto antes y salir en las portadas como el héroe que conseguía poner en marcha el Auditorio, lo que trató de expresar en vísperas de las elecciones municipales de 2011, colocando una placa en la que falseaba la realidad y decía que la inauguración la había hecho sólo el Alcalde, cuando el presidente Feijóo también había estado en el acto y la Xunta había aportado más dinero que el Concello en ese proyecto. Caballero se vio obligado a modificar la placa.
  Desde entonces, los puestos de trabajo y las concesiones en el Auditorio se adjudican a dedo y por amiguismo, sin concurso público: el cátering se adjudicó a la empresa de un socialista amigo de los jefes, fue nombrada jefa de relaciones públicas la mujer del concejal Regades... Así nos va.
Titular en prensa local en octubre de 2013:
la catástrofe se veía venir. Ref.
   La oferta de actividades del Auditorio ha sido siempre mínima, inestable, y de discutible nivel. No se han cumplido los proyectos ni las expectativas. Muchos grupos que vienen a actuar se quejan de la mala acústica, y los servicios de mantenimiento son muy criticados... (leer el primer comentario de este enlace, firmado por Gamela). También se ha denunciado que los precios de alquiler que ha establecido la Concesionaria para el uso de las instalaciones son excesivos. Si no hay cines, ni área comercial, ni se alquilan las instalaciones, ni se realizan suficientes actividades... ¿Cómo va a conseguir beneficios la empresa Concesionaria?
A mediados de 2014 Caballero se puso chulo y exigente
con la empresa Concesionaria (Ver Noticia). Pero después
tuvo que ceder, porque Sacyr tiene su firma en un contrato
que favorece a la empresa y perjudica mucho a Vigo.
   El propio Alcalde critió en junio de 2014 a la concesionaria por no gestionar bien las actividades (Ver), pero desde el Concello les siguen dejando hacer lo que quieran.
   A todo esto, el Ayuntamiento de Vigo no hizo ni ha hecho nada por rehabilitar y adecentar el entorno del Auditorio (algo a lo que se comprometió), que sigue siendo pobre, feo, sucio y desaconsejable, causando una muy mala impresión de Vigo a muchos visitantes. Abel Caballero tampoco desarrolló el proyecto Beiramar, lindante con el auditorio, que había prometido en campaña electoral...
  Como consecuencia de todo ello el Hotel Carrís (que formaba parte del proyecto Auditorio) tuvo que cerrar por falta de actividad (con la consiguiente pérdida de 30 puestos de trabajo), y reclama a la concesionaria (y al Concello por tanto) 9 millones de euros de compensación por sus incumplimientos contractuales.
   En verano de 2012 el Concello de Vigo tuvo que pagar 5 millones de euros a la Concesionaria del Auditorio. Previamente a ese pago, en febrero de 2008, Abel Caballero había destituido al Interventor Municipal que había hecho un informe contrario a la ampliación de la concesión del Auditorio (Ver). El contrato firmado por el Alcalde establecía que si la empresa concesionaria no alcanzaba a ganar anualmente una cierta cantidad, el Concello tendría que cubrir la diferencia: Caballero aceptó que las arcas públicas pagaran las imprevisiones, errores y falta de actividad de esa emprea. Y tal como quedaron las cosas lo normal es que no recuperen nunca su inversión. De hecho, el déficit de la empresa (y por tanto la deuda del Concello) aumenta año tras año (Ver).
   Por cierto: las entradas para los espectáculos son mucho más caras en el Auditorio de Vigo que en otros sitios, como pudimos comprobar cuando vinieron a Galicia Les Luthiers (Ver).
  Estaba "cantado" que Abel Caballero no podría ocultar mucho más tiempo a los vigueses que esa olla a presión iba a estallar. Y estos días la empresa concesionaria del Auditorio ha anunciado que está a punto de entrar en concurso de acreedores... La empresa tiene un agujero considerable, sumando unas pérdidas de 2,3 millones de euros en el ejercicio de 2013 y de más de tres millones en el de 2014 (Ver): Marea de Vigo y el PP han pedido explicaciones, y hablan de "una muerte anunciada", pero el gobierno local ha rechazado que se constituya una comisión de investigación.
  Será el Concello (todos nosotros) quien pague los platos rotos... Parece que ya no tiene remedio: cuando Abel Caballero esté jubilado, y por culpa de sus decisiones electoralistas, nuestros hijos y nietos seguirán pagando a esas empresas privadas.


  PD. Los proyectos de los auditorios de Coruña (Palexco) y de Vigo (Casa Mar) los ganó el arquitecto César Portela el año 2001. El de Coruña fue inaugurado en 2005, y funciona a pleno rendimiento; el de Vigo se inauguró el año 2011 y funciona a trancas y barrancas... (Ver).

    Más datos:
   El Concello de Vigo adjudicó a dedo, en agosto de 2014, un contrato de renovación anual con la gestora de espectáculos del auditorio por el que le paga 500.000 euros anuales "para potenciar la cultura". No parece razonable que empezara a pagar ese mismo 2014, a pesar de que el año ya estaba casi terminado: Ver.
  La Presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, mano derecha del alcalde Abel Caballero, se ha hecho cargo del compromiso del Concello y de la decisión tomada por voluntad del alcalde (sin estudios ni informes ni otros presupuestos) de instalar en el Auditorio las aulas de la UNED (Univerdidad a Distancia) en Vigo, pagando a la empresa concesionaria del Auditorio 657.000 euros anuales durante 20 años, hasta el año 2036. Un  total de 13 millones de euros. Deben ser las aulas de la UNED más caras de toda España, y por ese dinero se podrían haber hecho varios edificios nuevos de propiedad pública. Se puede entender que les "regala" todo ese dinero público a Sacyr y a sus empresas asociadas para compensar que el año 2008 accedieran a terminar el auditorio para servicio de la campaña electoral de Abel Caballero. Ese enriquecimiento privado lo pagamos todos. La oposición local protestó, pero no sirvió de nada: Ver. A mayores, un informe de la Abogacía del Estado indica que el Auditorio no puede albergar aulas de la UNED (Ver).

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