sábado, 18 de febrero de 2017

La Diputación de Pontevedra (en colaboración con otras instituciones públicas de ambos lados del Río Miño) nos hacen perder 7,5 millones de euros de fondos europeos: un ejemplo del cáncer que supone la irresponsabilidad de los políticos.

La noticia, el 23 de enero de 2016 (Ver).
   La falta de responsabilidad de las personas que ocupan puestos de gobierno en nuestras instituciones públicas es pasmosa y preocupante, como demuestra el caso que voy a comentar.
   Es un cáncer que nos causa muchos perjuicios, y que quizá se deba a que las personas que ocupan muchos de esos puestos están en ellos no gracias a su capacidad y valía, sino gracias a su posición en la escala jerárquica dentro de los partidos políticos tradicionales (especialmente el PP y el PSOE, tanto monta, y también en este caso el BNG), escala en la que se sube y se consigue el cargo no en función del mérito y del trabajo, sino de la sumisión al líder, del amiguismo y del "paisanismo", por ser un buen pelota y decir a todo que sí, a veces a cambio de hacer trabajos sucios y de encubrir la corrupción de los compañeros de partido y del equipo de gobierno...
   El 23 de enero de 2016 los periódicos daban la noticia (Ver enlace en Faro de Vigo) de que la Diputación de Pontevedra, junto con municipios del norte de Portugal, había solicitado 7,5 millones de euros de fondos europeos para el programa "Visit Rio Miño", destinado a promocionar la región como "destino ecoturístico de excelencia". Esa propuesta se coordinó y presentó a través de la entidad Uniminho, creada por la Diputación de Pontevedra y por la Comunidade Intermunicipal do Minho-Lima (CIM Alto Minho): la actual vicepresidenta de Uniminho es la socialista Carmela Silva, y el diputado provincial y edil del BNG de Tomiño Uxío Benítez tiene un papel principal en esa sociedad.
En la presentación del proyecto, todos los políticos
salen en la foto, En el centro, Carmela Silva,
Presidenta de la Diputación de Pontevedra, Vicepresidenta
de Uniminho, y Teniente de Alcalde de Vigo, Ref.
   El plan era muy atractivo, e incluía la promoción del turismo de naturaleza, gastronómico y vitivinícola; crear estructuras de apoyo a las actividades de las empresas de animación asentadas en la zona; la expansión de rutas verdes... (Ver). Pero nuestro gozo en un pozo...
   Un año después, ayer en concreto, se hizo público que, desgraciadamente, la propuesta y petición de fondos no ha llegado ni a ser analizada, y la causa de ello, según publica la prensa, ha sido un defecto formal: la petición no cumplió los requisitos formales que se exigían cuando fue presentada.
   Los 190.000 ciudadanos europeos de esa región transfronteriza, y todos los habitantes que vivimos en los alrededores, hemos perdido 7,5 millones de euros, que sin duda hubieran activado la economía y la vida en la zona. Y lo hemos perdido por un error de un técnico o funcionario, colocado ahí por políticos a los que ni siquiera hemos elegido los ciudadanos (en el caso de la Diputación los ponen los partidos políticos). Esos políticos, tan en primera fila para hacerse las fotos anunciando el plan, ahora no se quieren hacer responsables del fiasco.
La noticia ayer (ver). Los responsables políticos indignados pero
echando la culpa a otros:no admiten ser ellos los responsables.
   Porque ¿qué han hecho esos políticos? En lugar de exigir responsabilidades, investigar dónde estuvo el fallo y despedir al responsable si se demostrara negligencia (como hubiera hecho cualquier empresa privada en un caso semejante), lo que han hecho ha sido reunirse para protestar y manifestar su indignación (Ver), echando la culpa de lo que ha pasado a los demás, a los gobiernos de España y de Portugal, amenazando con ir a Bruselas: porque, según dicen, un trámite burocrático no puede parar ese programa.
   Estamos hartos de que los políticos saqueen las arcas públicas, despilfarren y dilapiden el dinero público, se lo queden, lo adjudiquen a sus amigos, no quieran presentar todas las cuentas claras de algo que es nuestro... Pero a la vista de lo visto tenemos que sumarle a todo eso su ineficacia e irresponsabilidad a la hora de obtener recursos económicos que redunden en el bien común del pueblo al que pretenden representar. Si todo eso que nos hacen perder con dolo o desidia lo tuvieran que pagar de su bolsillo, ellos o su partido, seguro que las cosas cambiarían. Y mucho.


La ciudad de Valença, y la desembocadura del Miño,
con Portugal al sur (izquierda) y España al norte (derecha).


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