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lunes, 27 de febrero de 2012

De acuerdo con la Izquierda Abertzale: por una "Comisión de la Verdad".

Estoy de acuerdo con la Izquierda Abertzale, en una propuesta concreta que hacen en el documento que han presentado. Hablan de la paz como el horizonte a alcanzar en Euskal Herria, y dicen que para conseguir la reconciliación y curar las heridas de un conflicto que según ellos se remonta "siglos atrás", hay que trabajar con tesón y responder a las causas que lo han generado, y para eso se debe hablar sin temor de todo lo ocurrido y buscar la verdad, también acerca de los motivos y razones del conflicto.

En el punto 2.4 de ese documento se afirma que el pueblo vasco debe conocer toda la verdad sobre el conflicto político para facilitar el tránsito desde un escenario de violencia (se reconoce que ése es el escenario actual) a uno democrático. Y los Abertzales proponen constituir una "Comisión de la Verdad, de naturaleza internacional e independiente, políticamente imparcial, con una participación abierta y sin ningún tipo de exclusión". Añaden que gracias a esa Comisión podremos aprender las lecciones de la historia, y asegurar que nunca más se vuelven a producir conflictos similares. Los Abertzales terminan pidiendo a los Estados francés y español, y a los partidos políticos, que apoyen la creación de esa Comisión.

Yo pienso que es una magnífica oportunidad que nos dan para empezar a arreglar el problema desde su origen, que para muchos radica en la manipulación de la historia que ha hecho siempre el nacionalismo vasco, lo que ha fomentado un independentismo radical basado en mentiras sin fin (como que los vascos nunca fueron españoles, Euskadi fue invadida por España...). Los que justifican a ETA podrán aclarar en esa Comisión de la Verdad las razones de su violencia. Aunque ya nos las explican los redactores de ese documento (que creo que ahora militan en Amaiur) afirmando en su escrito que generaciones de jóvenes vascos no resistieron la política represiva y la guerra sucia de los Estados español y francés, y lucharon a lo largo de la historia porque se sintieron reprimidos, excluidos y dominados por Estados y políticas ajenos a su cultura, identidad y a su dignidad de pueblo milenario. La base del problema radica, según ellos, en la pertinaz negativa a reconocer los derechos del Pueblo vasco.

Espero que esa Comisión de la Verdad, que debería crearse cuanto antes y tener su Sede fuera de España, aporte luz histórica y jurídica al conflicto vasco (especialmente a los que creen que poseen la verdad estando equivocados, muchos quizá involuntariamante) y sea definitiva para reconducir la fiebre independentista de esos españoles que quieren dejar de ser lo que son, y cuya falta de aceptación de la realidad les conduce a la injusticia y a la violencia. Pienso que el problema actual de ETA es en gran parte educativo y cultural, y los gobiernos de España y de Euskadi deben rectificar cuanto antes su política educativa (mejor dicho deseducativa). Si a los que apoyan a ETA y la independencia les preguntáramos lo que han aprendido en las Ikastolas de la Historia de España y de Euskadi, podríamos escribir varios tomos de Antología de la manipulación.

El que algunos vascos no se sientan españoles es un  problema de sentimiento.
El que algunos vascos digan que no son españoles es un problema semántico y pasional (por mucho que yo diga que no soy un ser humano no dejo de serlo).
El que algunos o muchos vascos apoyen la violencia o a Partidos que no son democráticos (al no respetar las reglas de la democracia), es un problema de terrorismo y de ilegalidad.
Y el decir, como termina diciendo el documento de los Abertzales, que la sociedad vasca tiene capacidad para decidir sobre su futuro, es simplemente una opinión que respetamos pero que no compartimos todos los que sabemos que el País Vasco (donde por cierto están enterrados mi padre y mis abuelos) es parte de España.
Y si algún día se vota sobre la independencia de Euskadi, tendremos que votar todos los españoles. Igual que si Hondarribia o Las Encartaciones o Araba quisieran independizarse de una hipotética Euskadi independiente, no creo que se les permitiera hacerlo sin el "permiso" de todo el País Vasco.

PD: Leer crítica al nuevo documento de los abertzales escrito por Diego Paños, candidato de UPyD Navarra..

lunes, 17 de octubre de 2011

Patxi, mentiroso: devuélvenos el voto. (La claudicación ante ETA).

El 4 de mayo de 2009 el socialista Patxi López fue investido Lehendakari en Vitoria: recibió los 25 votos de su partido, los 13 del PP, y el apoyo del único parlamentario vasco de UPyD, Gorka Maneiro.
En el discurso inaugural de la sesión solicitó la "confianza" a los Parlamentarios vascos, explicando que se marcaba como prioridad en su legislatura acabar con la banda terrorista ETA. Para ello pidió el apoyo de todas las fuerzas políticas para "diseñar una estrategia compartida y conseguir su deslegitimación social". Prometió estar "día a día frente a ETA", y lograr la paz "sin precio político". Tras recordar que ETA había llegado a la "posición más débil de su historia" pero que todavía tenía capacidad de matar, se dirigió a todas las víctimas del terrorismo para decirles que les rendía "el homenaje de quien sabe que este país no se construirá nunca sobre el olvido, sino sobre la memoria de todos aquellos que fueron injustamente (sic) asesinados"(leer noticia).
Confieso que hoy me he conmovido y se me han saltado las lágrimas al ver en televisión las noticias de la Conferencia internacional sobre el fin del terrorismo organizada por Bildu y otros políticos que apoyan a ETA, celebrada en San Sebastián, planteada cínicamente como una búsqueda de acuerdos y de solución al conflicto entre dos contendientes, ambos puestos al mismo nivel: por un lado un país invasor y opresor, España, y por otro lado un grupo organizado de "gudaris", héroes-soldados nacionalistas que se han arrogado la representación del pueblo vasco y que resulta que han tenido que hacer todo lo que han hecho (terrorismo puro y duro) para luchar desde la clandestinidad por su liberación. Y la conferencia ha contado con la bendición de unos cuantos observadores internacionales (a sueldo o engañados), para dar sensación de normalidad, para que España no se oponga al anhelo de independencia del pueblo vasco por el que ETA está luchando, y respete además los derechos humanos de los presos políticos etarras que mantiene alejados de su verdadera patria...
¿Presos políticos? Terroristas y asesinos que tienen cumplir su pena. Entre otras cosas para que nunca más nadie pretenda luchar por causas políticas con violencia y derramando sangre. La justicia debe juzga los actos de las personas: años después del fin de la Alemania de Hítler se seguía persiguiendo a los criminales nazis por sus crímenes en los campos de concentración. Los de Eta deben pretender que si ellos ya no matan a más personas (ya nos ha llegado con casi mil asesinados) entonces hay que hacer borrón y cuenta nueva, y aquí no ha pasado nada, y además los de Bildu les ponen sus nombres a las calles de Donostia. Pues no: ni hablar.
He sentido tristeza, rabia e indignación. He sentido por unos momentos todo el sufrimiento de las víctimas, de las computadas como muertos y heridos, y de las anónimas, de ellos y de los suyos: de los huérfanos, viudas y viudos; del silencio y del miedo de mis compatriotas y familiares vascos, de los que huyeron de Euskadi para alejarse del clima de terror y de las amenazas...
Gorka Maneiro dio el voto al candidato Socialista. Éste ha demostrado que no merecía su confianza. Ahora se impone que el parlamentario vasco de UPyD le pida que se lo devuelva. Ningún votante de este partido, y pienso que nadie que quiera ser ético, comparte lo que los socialistas están haciendo, por acción u omisión.