Distinguido don Manuel:
Al haber escuchado que se retira tras 60 años de ejercicio como diplomático y político, me siento impulsado a hacer pública esta crítica. No dudo de su buena voluntad y de sus aciertos, ampliamente reconocidos. Pero un hombre público está sujeto al juicio de los ciudadanos, y pienso que usted no puede irse eludiendo o negando el daño que ha causado a tantos españoles, al menos a mi y a mi familia, y a muchos amigos míos, en este tema concreto.
Usted ha actuado favoreciendo al nacionalismo, fomentando la discriminación lingüística y promoviendo la imposición del gallego, aunque se refiera a ella con el eufemismo de "normalización". En el prólogo del Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega, aprobado por su gobierno el año 2004, escribía usted lo siguiente: "a nosa fala constitúe o cerne central da nosa identidade, o alento e a alma do pobo galego, e como tal debemos traballar todos moi unidos na mesma dirección". ¿Trabajar en la misma dirección que los nacionalistas, que pretenden que el único idioma que los gallegos podamos usar sea el gallego? Nuestro pueblo ya existía antes de que apareciera el idioma gallego, y los millones de gallegos que se expresaban en latín, o los que usamos el castellano ¿somos acaso peores gallegos que los que quieren usar esa lengua?
En ese mismo prólogo usted ofrece "meu compromiso persoal de impulsar todas e cada unha das accions aquí sinaladas". Le recuerdo algunas medidas de ese Plan Xeral que usted impulsó y defiende: establecer que todas las ayudas públicas tengan que estar condicionadas al uso y promoción del gallego (1.1.5); establecer que todos los organismos públicos (incluidas televisiones y radios) tengan la lengua gallega como lengua general de referencia oral y escrita (1.2.3); imponer que al menos el 50% de la enseñanza no universitaria tenga que ser obligatoriamente en gallego (2.1.26 y sig.); asegurar que la ESO y el bachillerato para adultos se realice íntegramentre en gallego (2.2.4); establecer que todas las Webs dependientes o cofinanciadas por la Administración gallega deban estar en gallego (3.2.23). Son sólo algunos ejemplos de lo que nos ha llevado a que, en la práctica, la Xunta, los Concellos y toda la Administración autonómica sean monolingües en gallego. Cualquier español de fuera de Galicia que venga a vivir aquí sufrirá la imposición lingüística que se practica desde el poder, que no respeta nuestros derechos constitucionales (lo cual ha sido confirmado por la sentencia del TC sobre el Estatut catalán). Y a los padres gallegos se nos impide ejercer el derecho a educar a nuestros hijos en su lengua materna, derecho que nos otorga el artículo 13 de la Ley de Normalización Lingüística, y que usted y los suyos nos están conculcando.
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| Fraga y Feijoo, ilustres impositores del gallego. |
Con el afecto que me merece, reciba un diplomático saludo:
Pedro Larrauri. Coordinador UPyD Vigo.
