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miércoles, 31 de agosto de 2011

Medicamentos genéricos fabricados en India.

 (Este artículo sigue y complementa al anterior: "Medicamentos genéricos y principios activos: consideraciones médicas y políticas")

   Estos días he estado leyendo sobre el tema, y creo que puede resultar interesante lo que he encontrado. El año 1970 el gobierno Indio decidió empezar a fabricar medicamentos patentados, alegando causas humanitarias y de soberanía, argumentando que los precios tan caros de los nuevos medicamentos impedían el tratamiento de muchos pacientes indios y de otros países. Yo lo apruebo, y pienso que, más o menos, todos consideramos aceptable ese razonamiento. (Aunque también se contra-argumenta diciendo que la ley de patentes nos protege como pacientes, ya que sin el beneficio que obtienen de sus 10 años de monopolio los laboratorios dejarían de considerar la investigación de fármacos nuevos un negocio rentable y dejarían de investigar). En cualquier caso hay que regular esas cuestiones con leyes justas, y exigir después que todos las cumplan: esa es la esencia del estado de derecho. (También pagamos los peajes de las autopistas durante el periodo de concesión, y nos parece caro: pero si no fuera así, no se hubieran construido esas autopistas por empresas privadas). Con el tiempo y tras algunos pleitos, India se moderó y aceptó el sistema de patentes internacionales para los medicamentos innovadores. Pero su industria del medicamento, principal productora de genéricos del mundo, pasó de ayudar al tercer mundo a invadir el mercado europeo, con intereses puramente crematísticos.
   Los laboratorios de genéricos venden medicamentos baratos aprovechando que no tienen que gastar en investigar ni en probar ni en promocionar esos fármacos, cuya licencia ha caducado. Pero los laboratorios indios juegan con una ventaja: el bajo precio de la mano de obra. Las condiciones laborales y los salarios que cobran allí los trabajadores difieren mucho de los que se permiten aquí: suponen una competencia desleal e injusta con respecto a las fábricas de medicamentos instaladas en España o en la Unión Europea. Además es conocido que India es el país del mundo con más niños trabajando (ver aquí).
La legislación española de medicamentos genéricos especifica que las empresas que los vendan tienen que ser Europeas. Pero con el sistema de las multinacionales, las grandes compañas indias compran laboratorios españoles y a través de ellos introducen en nuestro país los genéricos que fabrican allí. Si indagamos un poco en la lista de los Laboratorios que forman la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (ver dossier), nos encontramos que Accord Healthcare pertenece al laboratorio indio Intas; Actavis es una multinacional originada en Islandia, pero que fábrica sus genéricos en India (donde cuenta con más de 600 empleados); Cantabria Pharma, pese a su nombre, fue fundada en 2006 como filial por la multinacional Wanbury, con sede en India, donde están sus plantas de producción; Fresenius es alemana, pero compró Dabur Pharma, de Nueva Delhi, y fabrica los genéricos en sus 2 fábricas radicadas en India; Hospira, originada en Estados Unidos, adquirió en 2009 Orchids Pharma, fabricante india; el Laboratorio Combix pertenece al Grupo Zydus Cadila, con sede central en Ahmadabad, India;  Mylan Pharmaceuticals tiene su origen en EUA, pero fabrica en los Laboratorios Matrix situados en Hyderabad, India; Pharmagenus es del grupo barcelonés Uriach, que se integró en 2008 en Watson-Arrow, multinacional India; Ranbaxy es una empresa India fundada en 1961 y que tiene casi 9000 empleados; Sandoz es la rama de genéricos de Novartis, empresa suiza que ya tiene en India 3 fábricas de genéricos, con más de mil empleados; Sun Pharmaceutical es una empresa India...
   No sólo en la India se fabrican nuestros genéricos: Germed Farmacéutica fabrica en Brasil (está integrada en EMS, la principal productora de genéricos de ese país sudamericano); Cinfa es española, pero ha montado una gran planta de fabricación de genéricos en Brasil; Mabo-Farma pertenece a una Compañía japonesa (Tedec-Meiji), con factoría de genéricos en Indonesia; Kern-Pharma, del grupo Suizo Indukern, tiene fábricas en Bulgaria, Korea y México; Ratiopharm y Teva son empresas Israelíes; Stada es alemana, pero tiene centros de producción de genéricos en China y en Vietnam... Sólo parecen ser básicamente españolas la citada Cinfa, y Normon, Alter, y Tarbis (del grupo Ferrer). Agradeceré corrección de algún dato que pueda ser incorrecto, si lo hay: pero puedo atribuirlo al ocultismo de esos laboratorios, que en sus Webs no dejan nada claro dónde tienen sus fábricas de genéricos, ni su dependencia de otros países... También me ha sorprendido ver que en los envases de medicamentos genéricos no figura el sitio donde han sido fabricados.
   Me temo que con esta competencia desleal desde la India y desde otros países, los laboratorios españoles y europeos cada vez van a fabricar menos medicamentos. Ya se han perdido puestos de trabajo (ver ejemplo), y se seguirán perdiendo.
   No soy economista, pero pienso que hace falta enderezar esta tendencia: se podría estudiar implantar una tasa o impuesto de importación que gravara los medicamentos fabricados en factorías extracomunitarias donde las condiciones de trabajo no son las mismas que en Europa. Y la misma tasa se debería aplicar a todos los demás productos importados que impliquen sobrecoste en Europa por  manufactura. Por ilustrar el problema: a un empresario con una factoría de conservas en Galicia le compensa en la actualidad despedir a sus trabajadores, cerrar la factoría y trasladarla a Marruecos o a otro país donde consigue mano de obra mucho más barata. El empresario gana más dinero, Marruecos gana más riqueza y puestos de trabajo, pero España se empobrece y sólo gana más parados, aunque el consumidor pague lo mismo por el producto, y piense que no ha pasado nada. Esta es la realidad.
   Igual que nos resistimos éticamente a comprar muebles hechos con madera de bosques tropicales talados sin medidas de control, nos podríamos resistir a comprar productos fabricados con explotación de trabajadores del tercer mundo.
   Y recuerdo al lector despistado que apoyo y defiendo la generalización del uso de genéricos, con las salvedades para casos puntuales que ya he comentado en mi anterior Post de este Blog (ver aquí); pero también defiendo que se fabriquen en España o en Europa, y que se cree una Fábrica Nacional (Pública) de Genéricos, que todos los médicos recetaríamos con sumo agrado, contribuyendo a una mayor eficiencia del sistema.