lunes, 27 de junio de 2016

¿Tiene futuro el partido Ciudadanos en Galicia, donde ejerce un colonialismo que le ha hecho perder su único diputado por A Coruña?

Referencia
   Colonialismo es un término muy apropiado, ya que el partido de Albert Rivera pretende dominar un país o "colonia" (que en este caso es Galicia) desde otro país: "la metrópoli" (que en este caso es Cataluña).
   El partido del color naranja nació hace 10 años con el nombre de "Ciutadans", restringido inicialmente al ámbito catalán; hace dos años dio el paso y amplió sus límites a la totalidad del Estado, manteniendo su cuartel general en Barcelona. Desde allí sus dirigentes eligieron a sus "Virreyes" en Galicia (los famosos Canedo y Chouza) que mantuvieron el control de la colonia "a sangre y fuego", purgando y expulsando a decenas de afiliados que se acercaron y se afiliaron al partido buscando una opción de centro regenerador, creyendo que realmente Ciudadanos era una opción digna, fiable y democrática.
   Ahora ya nadie puede tener dudas de que no lo es. Las últimas decisiones de los dirigentes catalanes, comandados por un peculiar personaje llamado Fran Hervías (el Secretario de Organización de C´s, número tres de Rivera), actuando despóticamente en Galicia, despreciando sus propios principios y estatutos, destituyendo al candidato que los afiliados de Coruña habían elegido en primarias (e imponiendo a dedo de cabeza de lista en Coruña a alguien reiteradamente rechazado por los afiliados y por los votantes), y poniendo también a dedo a la candidata de Pontevedra, sin aclarar -cuando hizo falta- sus actuaciones reprobables, son para muchos la gota que ha colmado el vaso.
   A lo que hay que sumar la falta de proyecto y de programa de C´s para Galicia, consecuencia de que los dirigentes gallegos del partido, los Virreyes y Corregidores de la Colonia gallega de Ciutadans, están más preocupados de mantener el poder, de hacer la pelota a la cúpula catalana, y de eliminar a cualquier afiliado que tenga ideas propias y que pueda disputarles el liderazgo en el partido (en su chiringuito colonial) a nivel local, que de trabajar para hacer propuestas adecuadas para Galicia: de ahí que ni el 20D15 ni el 26J16 Ciudadanos presentara un programa específico para Galicia: solo les interesa la metrópoli.
   Todos los ciudadanos gallegos que quieran defender ideas políticas consideradas "de centro" (en su sentido amplio espectro, incluyendo muchas que también defienden el PP y el PSOE) y de regeneración (acabar con la corrupción, con los despilfarros, con la gestión mala y politizada, con la injusticia social y el deterioro de la sanidad pública, con la burocracia y la hipertrofia de las administraciones, con los privilegios de partidos y políticos, con las puertas giratorias, con el control político de la justicia, con la falta de colaboración entre administraciones, con la mala calidad educativa, con la falta de igualdad de oportunidades, con el control político de los medios de comunicación...), todos ellos, no pueden -no podemos- apoyar a Ciudadanos.
   Hasta ayer muchos gallegos toleraban a Ciudadanos y lo consideraban el mal menor: la opción política menos mala... Yo mismo voté a Ciudadanos aplicando ese principio.
  Pero el día después del 26J podemos decir que C´s no tiene futuro. Quizá consiga mantenerse en el candelero, si hace urgentemente reformas drásticas y cambia totalmente de planteamientos. Pero los que conocemos Ciudadanos sospechamos que eso sería un milagro... y los milagros no existen. Y además la historia nos demuestra que los colonizadores nunca rectifican.
   Ciudadanos en Galicia está tocado de muerte: porque ha perdido la fuerza de centenares de afiliados y la confianza de miles de votantes.
   Los gallegos que compartimos esas ideas y que rechazamos los planteamientos de los actuales partidos, no podemos resignarnos. A partir de ahora hay que ponerse manos a la obra y buscar otra opción política libre de lastres y de corruptos, que aplique el sentido común para resolver los problemas de los gallegos (y de todos los españoles), sin populismos, sin fanatismos ni nacionalismos excluyentes.
   Atentos.

   PD: Comparando la variación de porcentajes de votos recibidos entre el pasado 20 de diciembre y ayer 26 de junio, Ciudadanos ha perdido porcentualmente en Galicia un 4.9% de los apoyos (pasa del 9.07% al 8.63%). Y desglosando por provincias, es en Pontevedra donde menos ha bajado: sólo un 1.45% (del 9% al 8.87%). En A Coruña ha bajado un 5.25% (del 9.91% al 9.39%, y eso que tenían al mejor candidato posible), en Lugo un 9.95% (se queda en el 6.92%) y en Ourense un 10.3% (se queda en el 7.06%). Empieza un declive, algo que ya le ocurrió a UPyD, que acabará con la extinción.

sábado, 25 de junio de 2016

Ya he reflexionado y el 26J voy a votar a Ciudadanos (a María Rey, cabeza de lista por Pontevedra).

   Ha servido de algo la jornada de reflexión de hoy. Había dicho que no lo haría, que no repetiría mi voto del 20D a Ciudadanos... pero voy a rectificar, y mañana les votaré: es la menos mala de las opciones posibles. Y quiero compartir mi decisión con mis amigos y con quienes siguen este blog.
   Las ideas que defiende Ciudadanos, calificables como de centro reformista, coinciden con las mías en mayor medida que las que defienden el PP y el PSOE. Además, la corrupción de esos dos partidos, sistematizada y encubierta desde sus cúpulas (mucho más en el PP, pero también en el PSOE, por ejemplo en Andalucía y en Vigo) me impiden plantearme la mínima opción de votarles (y me llevan a considerar a todos los que votan a Rajoy o a Sánchez cómplices de corrupción).
   De Podemos no me fío, y aunque me gustan muchas ideas que defiende (especialmente el rechazo a los grandes poderes económicos y su lucha contra el control que ejercen sobre los políticos, a costa de empobrecer al pueblo) me parece un partido peligroso para el orden, la libertad y la democracia (y he explicado los motivos que me causan ese rechazo: Ver).
   De los nacionalistas del Bloque (BNG) espero que esta vez consigan representación en Madrid, aunque no puedo compartir sus planteamientos antiespañolistas, xenófobos e impositores del pensamiento y la lengua única para todos los gallegos.
   Volviendo a C´s, Albert Rivera es, para mí, a nivel personal, el mejor líder de los cuatro en liza: me parece sensato, convincente, razonable y dialogante. Si a partir de mañana tiene el respaldo de suficientes diputados podrá contribuir a que tengamos en España un gobierno equilibrado, bien del PP sin autoritarismo y sin corrupción, bien del Psoe llevando a cabo una reforma progresista del sistema, o bien equilibrando a Podemos sin permitirles ni radicalismos antisistema ni que faciliten ilegalmente los independentismos... Si Ciudadanos fracasa mañana será por culpa del propio Rivera: por no haber cuidado su casa, su partido, de puertas para adentro...
   Quien siga mi Blog sabe que tengo muchas cosas contra Ciudadanos, especialmente sus despóticas actuaciones contra afiliados sin dar explicaciones, su falta de democracia interna... Y que dejen que caciques e incompetentes campen a sus anchas controlando el partido en muchos sitios, especialmente en Galicia.
   Centrándonos en las elecciones de mañana, si yo fuera un votante de la provincia de A Coruña, no votaría a Ciudadanos: por la imposición a dedo y contra la voluntad de los afiliados de un candidato al que conozco, que no me inspira ninguna confianza, y con quien me enfrenté en mi etapa en UPyD, cuando también protegido por la cúpula del partido, fue impuesto fraudulentamente como candidato por la provincia de Pontevedra.
María Rey junto a Albert Rivera, en el acto de campaña
en el paseo del Náutico de Vigo este lunes (VER)
   Pero mi voto desde Vigo servirá para elegir diputados por la provincia de Pontevedra. La cabeza de lista es María Rey, concejala de C´s en la capital, a la que no conozco personalmente. Me parecía buena política y buena persona hasta que leí en prensa hace unos días que había falsificado una tarjeta de misnusválido para aparcar su coche en zonas reservadas. La prensa decía que María Rey no quería dar explicaciones sobre el asunto, que era algo personal, que ya había pagado una multa por hacer algo mal, y que le bastaba con tener el apoyo de su partido... Nada de eso arreglaba el rechazo que la noticia me había causado (a mi y a miles de potenciales votantes): al revés, agravaba la situación...
   Pero tuve la suerte de escuchar en la radio, por casualidad, el pasado miércoles, en un debate en La Ser con candidatos de Pontevedra, las explicaciones que María Rey daba personalmente ante los ataques de Miguel Fidalgo, del PP de Vigo: y lo que escuché me hizo cambiar de opinión.
  Y me ha quedado muy claro (más que antes) que los medios de comunicación pueden manipular a la opinión pública: sobre todo si están subvencionados por los grandes partidos, que les impulsan a machacar a los nuevos candidatos, como los de C´s, que pueden acabar con su monopolio.
   María Rey explicó que, cuando sucedieron los hechos, su pareja era minusválido, y algunas veces usaba su coche o iban juntos (él en su coche), y que en alguna ocasión ella le llevó al centro en su coche y aparcó en zona reservada, y después retiró el coche ella sola; y en otras ocasiones él le pidió que recogiera el coche que había dejado aparcado..., y cuando lo estaba haciendo la policía le pidió la identificación. Además, la considerada falsificación no era una falsificación sino una fotocopia de la tarjeta, debido a que el original se había estropeado o decolorado por el sol... Aunque la justicia concluyó que las actuaciones de la ahora candidata había sido irregulares y reprochables, había circunstancias y explicaciones que suavizaban o disculpaban su comportamiento....
   Le mandé un mensaje a María Rey manifestándole mi asombro por el hecho de que Ciudadanos no hubiera sabido salir en su defensa con contundencia, dando explicaciones y pidiendo disculpas. Se me ocurre que deberían despedir al responsable de su campaña electoral -no sé quien es ni me importa- por incompetencia manifiesta en este asunto. (Pienso que rodearse de incompetentes es algo muy propio de Partidos despóticos y caciquiles, como C´s en Galicia, donde echan fuera a los afiliados buenos y se quedan con una mayoría de pelotas mediocres). Ciudadanos debería haber hecho un esfuerzo para conseguir explicar en todos los medios los alegatos que María Rey había manifestado en aquel debate en la radio. Le escribí que eso le iba a hacer perder muchos votos, y le conté que una buena amiga mía, que tiene un hijo con una enfermedad que le obliga a desplazarse en silla de ruedas, estaba indignada. Me sorprendió la reacción de María Rey, quien me pidió el teléfono de mi amiga para llamarle y darle explicaciones personalmente. Y efectivamente así lo hizo, como me confirmó mi amiga ayer.
   En fin: a ver si Ciudadanos consigue en las elecciones de mañana un diputado por Pontevedra: es la última vez que les doy mi apoyo. Después de votar, pasaré a considerar definitivamente a Albert Rivera como un adversario político, y a Ciudadanos como un partido internamente corrupto: van por el mismo camino y acabarán como UPyD. Y me dedicaré a buscar o a crear un nuevo partido de centro que sea digno depositario del voto de millones de españoles que compartimos un mismo espacio ideológico y una exigencia democrática que no nos satisfacen los partidos tradicionales, incluido ahora Ciudadanos: nos han defraudado.
   Igual que Rivera le dice a Rajoy que no puede gobernar sin arreglar antes la corrupción del PP, tampoco Rivera puede hacerlo mientras su partido no respete a los afiliados, traicione sus estatutos y sus principios, y funcione a base de autoritarismo antidemocrático y como una mafia. Una pena.

PD. Al Alcalde de Vigo (Abel Caballero, PSOE) le pillaron aparcando su coche en zona de Minusválidos. La fotos de esa noticia (que los medios comprados por el Alcalde no publicaron) no dejan lugar a dudas: VER,
PD: A un concejal del PP de Badajoz le costó el puesto político aparcar en plaza de minusválidos, pero porque se puso chulo con la policía diciendo que él aparcaba donde quería VER
PD: El PSOE de Jaén fue multado por ocupar una plaza de minusválido para poner una mesa de recogida de firmas VER

PD: Artículo: sobre las personas discapacitadas y la democracia.

lunes, 20 de junio de 2016

El aumento de la desigualdad, el mayor fracaso del PP de Rajoy: solo por eso no deberían seguir gobernando.

   ¿Qué pensaríamos de un padre de familia que, faltando comida para los suyos, permitiera que unos hijos comieran cada vez más, mientras que los otros hijos y el resto de la familia tuvieran cada día menos comida? Pues ese ejemplo sirve para entender lo que está haciendo Mariano Rajoy.
   El presidente en funciones del gobierno y candidato a la reelección por el PP presume de que estos cuatro años las cosas han mejorado, económicamente, en España. Pero la realidad es que han mejorado solo para unos pocos, y han empeorado para muchos más.
   Los datos publicados sobre aumento de la desigualdad en España son unánimes e incontestables. Y no pueden atribuirse solo a la crisis, porque esos índices de desigualdad han aumentado en nuestro País mucho más que en los demás de nuestro entorno.
   Sorprende que nadie o casi nadie en el PP considere un problema la creciente desigualdad, y que no hagan propuestas para luchar contra ella. De hecho, ni siquiera suelen hablar del tema... Supongo que es porque les da vergüenza lo que está pasando.
   Una sociedad cada vez más desigual es una sociedad enferma, que genera sufrimiento evitable y que tiene muchas posibilidades de acabar en una crisis violenta: nadie puede ser completa o suficientemente feliz viviendo en una sociedad así. A la vista de esa realidad, nadie que sea sensato puede pensar o decir que en España las cosas van bien, que hay que seguir por ese camino. Es una falacia, una imprudencia: un suicidio colectivo.

Noticia publicada en El Confidencial 18 de enero de 2016 (Ver)
   Como afirmó John Rawls, profesor de Filosofía política de Harvard: "el bienestar de una sociedad depende del bienestar de la peor situación individual: porque la sociedad es tanto mejor si mejora el bienestar de los demás". Un buen gobierno debe promover la libertad y la justa igualdad de oportunidades, asumiendo las diferencias (el que más se esfuerza y más trabaja tiene derecho a tener más) pero aplicando la justicia distributiva, según lo que Rawls llama principio de la diferencia, que permite una asignación a cada individuo que no coincide con el igualitarismo estricto, para lograr que los miembros menos aventajados de la sociedad queden materialmente en una mejor situación de lo que estarían bajo ese igualitarismo.
    El individualismo debe ser controlado por el Estado para impedir que la gente caiga en la codicia, la corrupción y la violencia, pero sin impedir el ejercicio de la libertad individual: ese es un equilibrio difícil de conseguir, pero necesario para que la sociedad progrese de la mejor manera posible. Un partido que tengo entre sus prioridades reducir la desigualdad, no puede gobernar nuestra sociedad.
Noticia de La Vanguardia 7 de octubre de 2015 (Ver)
En España la situación empeora incluso para los que consiguen trabajo.
   La política fiscal del PP favorece a las élites, no combate el fraude fiscal, estimula la economía sumergida, abandona la progresividad de muchos impuestos... En mi opinión, nadie que defienda la justicia y la paz social, el bien común, la solidaridad... incluso nadie con sentimientos cristianos, debería apoyar al PP, sabiendo que está favoreciendo la desigualdad, la injusticia social, al no controlar al individualismo ni a su vertiente económica: el capitalismo. Nadie cuyas circunstancias sociales y económicas hayan empeorado estos cuatro años debería votar al PP.
    Considero que los que van a votar a Rajoy y a su partido son aquellos a los que les ha ido bien durante la pasada legislatura. Puede ser que hayan mejorado su riqueza y su nivel de vida actuando ilegalmente (corrupción y delincuencia), teniendo suerte, o mediante mucho esfuerzo personal (y comportándose de manera honrada): pero incluso en ese tercer caso, si votan al PP, teniendo en cuenta lo dicho, no dejan de ser unos egoístas.

Titular en El País hace dos semanas (Ver)

sábado, 18 de junio de 2016

Marhuenda, director de La Razón, critica a Rivera y defiende cínicamente a Rajoy en un artículo de opinión; y después borra los comentarios de los que no estamos de acuerdo.

Marhuenda en su artículo, volcado en la defensa de
un impecable Rajoy, sobre quien nadie tiene sospechas
o dudas. El arquetipo del político honrado, vamos.
   Anoche leí el artículo de opinión que el director de La Razón publicó en su propio medio, titulado: "La desfachatez soberbia de Rivera" (ver). Tras esa frase gramaticalmente discutible, Marhuenda manifestaba su indignación y criticaba a Rivera por vetar y lanzar graves acusaciones contra Rajoy, y tachaba al líder de Ciudadanos de soberbio, arrogante, desconcertante, entregado a los socialistas y agresivo contra el PP. Y afirmaba el Sr. Marhuenda que Rajoy "ha tenido una trayectoria impecable en todos los cargos públicos que ha ocupado desde que comenzó su carrera", y que "Nunca ha existido ni la más mínima sospecha o duda sobre su gestión. Ni una peseta o un euro. Es el balance de un político honrado."

Mi comentario, antes de ser borrado.
   Escribí un comentario (en la página de La Razon) criticando su punto de vista. Daba mi parecer sobre el autor de ese artículo, calificándole de fanático ciego. Ya sé que es una redundancia, porque según el diccionario un fanático es aquel que defiende apasionadamente creencias, opiniones, ideologías, etc., y que está entusiasmado ciegamente por algo (Ver).
   Marhuenda tiene derecho a creer firmemente en la honradez de Rajoy: pero no puede negar el hecho de que millones de españoles estamos convencidos de su corrupción, y de que es responsable directa o indirectamente de las irregularidades cometidas por dirigentes del PP (Gúrtel, Bárcenas, Púnica, Rita Barberá... Ver casos, Ver ejemplo). Marhuenda lo niega y cae en el cinismo, entendido cinismo como desvergüenza en la defensa de acciones reprochables.
   Según la encuesta del Gesop publicada hace tres meses, el 60% de los españoles culpa a Rajoy de la corrupción del PP.
No todo el mundo piensa, como dice Marhuenda,
que Rajoy es un político honrado. Enlace a la noticia.
   Continué mi comentario diciendo que es bueno abrir los ojos a los votantes del PP (como hace Rivera) para que no voten engañados pensando que Rajoy no es responsable de su corrupción. Y añadí que  fue el propio Rajoy el que se puso el veto a sí mismo al rechazar presentarse a la investidura como Presidente, cuando el Rey se lo pidió. Y concluía con una opinión, que coincide con la idea de Rivera y de muchos otros: España no se merece soportar otra vez a Rajoy.
   Un lector de esa noticia de la Razón, encubierto bajo el seudónimo de Don Quijote Rafael, respondió a mi comentario, perdonándome la vida: "Tranquilo hombre, le soportaremos a Ud. aquí".
   Pero a Marhuenda no le gustó lo que yo había escrito, y hoy he comprobado con sorpresa que mi comentario en La Razón ha sido borrado. Al igual que otros comentarios cuyo contenido (supongo que crítico) desconozco.

Mi comentario fue borrado (en amarillo).
Y otros más, como pued comprobarse en esta misma captura.
   Un periódico dirigido por una persona que actúa como ha hecho el director de La Razón resulta poco o nada fiable. Personalmente me parece que no encaja bien en el sistema democrático. Manifiesta una visión totalmente sesgada de la realidad, y esa manera de proceder, vertida en un medio de comunicación, aleja a la opinión pública de la verdad. Y Marhuenda (y/o La Razón) ha demostrado intolerancia hacia quien no opina como él o le critique (mientras que él sí que puede criticar a los demás).
  Si Marhuenda fuera un político al servicio de unas siglas tendría que aceptar su actuación. Pero lo que ha hecho le aleja de ser un buen periodista, y le acerca más a ser "la voz de su amo", al servicio en este caso del PP y de los poderes fácticos que lo sustentan, pura propaganda partidista, convirtiendo a su periódico en un panfleto: su credibilidad queda reducida por debajo del límite de lo aceptable.        En mi opinión, Marhuenda no puede ser digno director de un medio de información supuestamente independiente; y puede ser considerado un manipulador intolerante: un peligro para el derecho a la información veraz y, consecuentemente, para la democracia.


ABC daba esta noticia el día 25 de mayo (Ver).
En La Razón lo ocultaron.

jueves, 16 de junio de 2016

Por qué el gobierno catalán no puede tomar ninguna decisión encaminada a conseguir la independencia.

   ¿Le podríamos haber permitido a Rajoy y al PP que en su actividad como gobernantes y representantes de los ciudadanos se hubieran dedicado durante la pasada legislatura a tomar decisiones encaminadas a cambiar la Constitución, de manera unilateral, apelando a su mayoría absoluta, y actuando al margen de los procedimientos reglamentados? Está claro que no. Pues lo mismo puede decirse del gobierno catalán en relación con la independencia.
   Durante la X legislatura el PP tenía mayoría absoluta: 185 de los 350 diputados. Por ese motivo han podido promulgar las leyes que han querido. Pero con dos condiciones: cumplir los requisitos establecidos, y limitarse a las materias para las que las Cortes y el Gobierno del Estado tienen competencias. Con su mayoría Rajoy hizo recortes, concedió amnistías, sacó adelante la Ley Mordaza, la LOMCE de educación... A muchos no nos gustan nada algunas decisiones que tomaron: pero tenían derecho a hacerlo. Y las leyes que promulgaron son leyes de obligado cumplimiento (hasta que las podamos cambiar). Sin embargo, el Gobierno de Rajoy no podía cambiar (aunque hubieran querido) la Constitución española, ni modificar la composición o funcionamiento del Parlamento Europeo..., pues ni su mayoría le legitima para hacerlo, ni tienen competencias para ello.

   También los gobiernos nacionalistas (como el de Catalunya) han hecho uso de sus mayorías para imponer sus decisiones. Están legitimados para hacerlo por el estado de derecho: por las reglas de la democracia, que son lo que hace que todos respetemos su autoridad. Pero tampoco  pueden actual al margen de lo reglamentado, ni realizar actividades encaminadas a cambiar cosas que no son de su competencia.
   La falta de legitimidad legal.
   El gobierno catalán está respaldado por 72 escaños (62 de Juntos por el Sí, la unión de Convergencia y Esquerra; y 10 más de la Candidatura de Unidad Popular, partido que aboga por una Cataluña independiente y que salga de la Unión Europea) de un total de 135. Ese bagaje no les otorga ni siquiera la capacidad para modificar aspectos fundamentales de su propio Estatuto de Autonomía. Según el artículo 223 del Estatut, cualquier reforma de esa ley suprema de Cataluña que afecte a las relaciones con el Estado debe ser aprobada por el voto favorable de las dos terceras partes de los miembros del Parlamento catalán, para después ser aprobada la reforma en las Cortes Generales (por medio de una ley orgánica), finalizando el proceso con un referéndum realizado en la propia Cataluña (para cuya organización y realización nadie pondría ninguna pega).
   El gobierno de la Generalitat carece de las competencias para modificar unilateralmente nada de lo establecido en la Constitución española, y por lo tanto no es legal ni legítimo que se dedique a trabajar en esa línea. Pero hasta para modificar el Estatuto necesitaría 90 votos de los 135 que tiene su Parlamento, y ni siquiera con un hipotético apoyo de Cataluñya Sí que es pot (equiparable a Podemos, que tienen 11 escaños y mantienen una postura algo ambigua, pero a favor de un referéndum de autodeterminación convocado fuera de la legalidad vigente) llegarían a los 2/3: los independentistas alcanzarían, en el mejor de los casos, 83 votos, frente a los 52 de C´s, PSC y PP.
   La falta de legitimidad democrática.
   Los partidos JxSí y CUP plantearon las pasadas elecciones catalanas como un plebiscito. El resto no quisieron entrar en ese juego. Por ello, los catalanes que votaban a favor de la independencia sólo tenían una de esas dos opciones.
   De los que votaron a otros partidos se pueden hacer interpretaciones varias: pero la que seguro es cierta es que no quisieron votar "sí a la independencia".
   También se puede añadir que no todos los que votaron a JxS lo hicieron realmente por ser independentistas, sino por creer que así favorecerían la capacidad de negociación de un buen acuerdo con el Gobierno de España (que favoreciera a los catalanes). A pesar de ello, votaron que sí, y es legítimo que se les cuente entre los favorables.
   Cuando se plantea un plebiscito independentista sólo se gana si se obtienen más del 50% de los votos. El 27 de septiembre de 2015 votaron 4.130.196 catalanes de un censo de 5.510.853. Y votaron a JxS y a CUP un total de 1.966.508 (el 47,6% de los votos y el 35,6% del censo).
   Cierto es que habría que decidir cuál es el porcentaje necesario para tomar una medida de ese calado, y si lo es sobre votos emitidos o sobre el censo; eso es lo que marcan las reglas democráticas: que los datos sean claros. En cualquier caso, no haber alcanzado el 50% es no haber ganado el plebiscito: por lo que a la ilegalidad de las actuaciones independentistas del gobierno de Junts pel Sí, le hemos de añadir la falta de legitimidad democrática por número de votos.
   No hubiéramos consentido a Rajoy que iniciara tareas para modificar materias para las que no tenía competencias: tampoco se lo deberíamos consentir ni a Puigdemont, ni a Mas, ni a Junqueras, ni a nadie... Si nuestra democracia funcionase bien, ya deberían haber parado ellos mismos "por las buenas"; o en todo caso, alguien les tendría que haber parado "por las malas": porque las instituciones del estado de derecho tienen que dotarse de mecanismos para asegurar que el propio estado de derecho funcione, y para que nadie se salte las normas. Es necesario que sea así por la propia pervivencia del orden social y de nuestro sistema democrático. Si no nos gustan las leyes, tratemos de cambiarlas: pero nadie puede incumplirlas ni enfrentarse (con mayor o menor violencia y chulería) a los legítimos gobernantes. Si defendiéramos lo contrario estaríamos justificando los golpes de estado y las dictaduras que les siguen...

viernes, 10 de junio de 2016

Ciudadanos es el partido que más votantes pierde de los que le votaron el 20D.

   En la entrada anterior analizaba por qué Ciudadanos es el partido que más votos pierde en Galicia (Ver), según las encuestas, entre los ciudadanos que le votaron el 20D: un 20,7% no volverá a votarles, un 3,8% no ira a votar, y un 7,1% todavía se lo está pensando: solo el 68,4% tienen claro que volverán a votar a C´s. Yo soy uno de los que no volveré a votar a C´s.
Titular de la noticia en eldiario.es (ver)
   Hoy veo que pasa lo mismo a nivel nacional, donde también Ciudadanos es el partido que menos fideliza a sus votantes del 20D. Según la encuesta de Celeste-Tel que publica El Diario.es (Ver),  sólo repetirán voto el 79,4% de los que votaron al partido de Albert Rivera el 20D. En cambio, en los demás partidos principales ese porcentaje de fidelización es mayor: PP 88,7; PSOE 82,5 y Podemos 82,3%.
   La desconfianza que genera C´s entre los que le conocen mejor se puede deber a sus bandazos programáticos: por ejemplo, ha dejado de luchar contra la injusticia que supone la actual ley de violencia de género (cediendo ante las presiones de los lobbies pro-seudofeministas: Ver), se ha plegado a lo que dice el Psoe en asuntos como la imposición lingüística (llegando a asumir la imposición de las llamadas lenguas propias, como han hecho en Galicia, BalearesAragón)...
   El otro factor decisivo que hace que muchos que acercan a C´s se alejen de él, es su falta de democracia interna y el desprecio que muestra a sus afiliados. No hay duda alguna de que han traicionado su principio fundamental de elegir a sus candidatos en primarias y han aplicado el dedazo, lo mismo que reprochaban a otros partidos. Incluso se ha acusado a C´s de pucherazos y manipulaciones en procesos de primarias (Ver). En muchos sitios de España se ha criticado abiertamente el autoritarismo del responsable de Organización de C´s, Fran Hervías; y las bajas de dirigentes y las desbandadas de afiliados (Ver ejemplo, otro ejemplo, otro, otro, otro) han desangrado a C´s y le han dejado sin fuerzas... Quizá el 26J no se note todavía el hundimiento de C´s, porque mucha gente piensa que vota a Albert Rivera: esa idea la fomenta la cúpula de C´s, pero según ese criterio daría igual quien fuera el candidato, por torpe que fuera, y no haría gfalta hacer primariasentob¡nces : pero un partido sin buenos afiliados locales que ejerzan un buen liderazgo, un partido que se queda sólo con gregarios serviles y acríticos cuyo objetivo es aprovecharse del partido y controlar el poder caciquilmente, no tiene ningún futuro.
   En conclusión: Ciudadanos cada vez decepciona a más gente, y Albert Rivera ya no puede estar en contacto con millones de ciudadanos y mirarnos a los ojos. Caerá igual que le pasó a Rosa Díez, y por los mismos o similares motivos. Pero el ridículo que va a hacer Rivera va a ser mayor, porque consiguió subir más alto que UPyD.
   La gente que va conociendo bien a Ciudadanos deja de votarles: recibirán el voto de personas poco informadas, y por eso a Albert Rivera le interesa ocultar la verdad sobre su partido, para prolongar su agonía. Descanse en paz él y Ciudadanos: otro falso mesías, otro fraude de la democracia.
   Habrá que buscar o promover otras opciones dignas.

lunes, 6 de junio de 2016

Ciudadanos, el partido que más votos va a perder en Galicia el 26J: el 24,5% respecto al 20D (según encuesta de Sondaxe).

   La encuesta que Sondaxe (la empresa líder en demoscopia de Galicia) ha realizada la última semana de mayo y ha sido publicada por la Voz de Galicia ayer día 5 de junio (Ver), revela que en nuestra Comunidad, el 20,7% de los que votaron en diciembre a Ciudadanos votará el día 26 a otros partidos, y el 3,8% no irá a votar. Esas dos cifras suman un 24,5% de pérdida de votos según esa encuesta, un porcentaje muy superior de pérdida de votos de los otros partidos con representación parlamentaria:
La Voz: porcentajes de los votantes a diferentes partidos el 20D (arriba)
que el 26 de junio votarán al mismo (franja naranja) o a otros partidos (Ver).
   ¿Qué puede explicar esa llamativa pérdida de confianza de tantos gallegos que votaron a Ciudadanos en el partido de Albert Rivera? Se me ocurre como razón fundamental lo mal que lo han hecho los dirigentes del partido en lo que hace referencia a Galicia.
   Los votantes de Ciudadanos somos más exigentes que los que votan a otros partidos: no se nos ocurre votar al PP o al PSOE, por ejemplo, porque exigimos coherencia total entre lo que se hace y las ideas que se dicen defender, y no aceptamos ni corrupción ni maneras antidemocráticas dentro del partido al que decidimos apoyar con nuestro voto. Por eso yo soy uno de los miles de gallegos que votaron a Ciudadanos el 20D y no le va a votar el 26J.
   Ciudadanos no para de presumir, enarbolando la bandera de las primarias: anunciando incluso que exigirá por ley a los demás partidos que elijan a sus candidatos con el voto de los afiliados (y simpatizantes) en procesos abiertos y democráticos, en primarias limpias. ¿Cómo justifican que los dos candidatos que tenían alguna posibilidad de ser elegidos en Galicia, los cabeza de lista por Coruña y por Pontevedra, hayan sido puestos a dedo por un dirigente catalán del partido (Fran Hervías), provocando el rechazo público de todos los afiliados que realmente defienden lo que dice el partido, en concreto los procesos de primarias?
   Lógicamente, los afiliados de C´s de Galicia que aceptan la elección a dedo de los candidatos entre los amigos de los dirigentes no ha protestado: pero esos afiliados son súbditos sumisos y aborregados, que no deberían estar en Ciudadanos porque no defienden lo que su partido dice que hay que defender... No entiendo cómo les dejan ser de Ciudadanos a esa plaga de oficialistas. Y en cambio van a echar del partido a los que piden primarias o protestan ante los abusos de los caciques de C´s... El mundo al revés. Y así, Ciudadanos va camino de desaparecer: como UPyD, y por los mismos errores.
   Habrá que buscar otras opciones en Galicia, un partido de centro y transversal, galleguista y no nacionalista, que presente ideas para el bien común y no esté atado por ideologías radicales, que se comporte con coherencia y esté formado por gente digna, que cumpla sus propias normas y principios, y respete a sus afiliados y a sus votantes...
   Estoy seguro de que pronto va a surgir ese nuevo partido, porque muchos queremos seguir luchando por mejorar nuestra sociedad, lo que incluye echar a los políticos inútiles, mentirosos y corruptos, que se aprovechan de la política en propio beneficio... Y cada vez somos más los que lo anhelamos... Y ya hemos empezado a movernos.
(PD: Te puede interesar: otro motivo para no votar a Ciudadanos: su posicionamiento a favor de los nacionalistas en el tema de la libertad lingüística: Ver.)