jueves, 2 de agosto de 2012

Reflexiones sobre el aborto. En defensa de una ley de plazos.

Nota: Este artículo aporta al debate sobre el aborto una idea original: el concepto médico de viabilidad del feto (capacidad de seguir viviendo fuera del útero materno, en incubadora, tras un parto provocado o cesárea) como factor esencial para establecer el tiempo de embarazo o plazo (en una Ley de plazos) a partir del cual el aborto ya no se considera admisible.
(Si tienes poco tiempo puedes leer la versión resumida de este artículo: Ver).

1. El aborto es un tema polémico. Cada uno tiene sus propias ideas, forjadas en base a sus creencias, conocimientos, experiencias y valoraciones. Ni yo ni nadie tiene la razón total ni la verdad absoluta en esta materia (ni en casi ninguna), donde además la postura de cada persona puede cambiar, como cambió la mía, que colaboré activamente en movimientos pro-vida (pensando que los abortistas eran unos asesinos), y ahora puedo aconsejar el aborto en algunos casos, cuando considero que es la mejor opción. Y defiendo (y voy a explicar por qué) una legislación que permita el aborto en las primeras semanas del embarazo, aun sabiendo que en cada aborto se mata a un ser humano.
2. Si alguien le choca esa última afirmación y afirma que la vida es sagrada y que no se debe matar nunca, debe pensar que en las llamadas guerra justas se mata a mucha gente; y se mata al aplicar la sentencia de muerte; y que a lo largo de la historia se mató a muchas personas por motivos relacionados con la fe, contando con la bendición y participación de autoridades religiosas; y también se mata en defensa propia (y nadie está libre de tener que hacerlo algún día): y en los casos citados nadie (o casi nadie) dice que esas muertes sean ilegales, inmorales o atenten contra lo sagrado.
3. Espero que estas ideas personales que expongo aquí ayuden sobre todo a los que están radicalmente en contra de esa práctica, al menos para que dejen de considerarnos a los que defendemos la regulación legal del aborto unos criminales. Cuando algunos grupos antiaborto apelan a que la esclavitud, la discriminación a las mujeres y el racismo estuvieron vigentes y fueron legales un tiempo, pero que el progreso acabó con esas discriminaciones injustas, están haciendo una extrapolación simplista, y parecen olvidar que los que defendemos el aborto no aceptamos la esclavitud, el machismo o el racismo. No somos tan crueles, incívicos, egoístas o insensibles como algunos de ellos piensan. En el tema del aborto hay que hacer un esfuerzo para adoptar posturas respetuosas y razonables, tratando de entender a los que opinan de manera diferente a nosotros. Nadie puede imponer a los otros sus propias creencias o las de su grupo. Nadie puede asegurar que dentro de unos años creerá lo mismo que cree ahora. Muchos conocemos personas que estaban teóricamente en contra del aborto, incluso católicos, pero que lo aceptaron o practicaron cuando un embarazo no deseado les afectó de cerca, dentro de su familia o personalmente.
4. Mis dos hijas tienen menos de 10 años. Si un buen día alguna de ellas me dice que está embarazada y que no quiere tener el hijo, es muy posible que intente hacerle pensar en los aspectos positivos que puede suponer llevar a término su embarazo. Pero lo que es seguro es que al final respetaré su decisión. Y que quiero tener una Ley que permita abortar con seguridad. No quiero que mis hijas vayan a abortar clandestinamente o en condiciones sanitarias deplorables. Y lo que quiero para mis hijas lo quiero para todas las mujeres de España.
5. Yo me declaro contrario al aborto, en el sentido de que me gustaría que no se realizara ningún aborto, salvo en casos de embarazo por violación (y graves malformaciones que hacen inviable al feto). Para conseguir mi deseo basta con algo que podría ser muy simple: que no se quedara embarazada ninguna mujer que no quisiera tener el hijo. Salvo los contados casos de violación, las mujeres no realizan el acto sexual contra su voluntad. Y si no existe un coito con eyaculación, no pueden quedar embarazadas. Igual que si uno no bebe alcohol no puede emborracharse. Por lo tanto toda mujer embarazada puede decirse que ha llegado a ese estado (nunca mejor dicho) de manera voluntaria, salvo el improbable caso de que le haya fallado el método anticonceptivo usado (para muchos la mayoría de las mujeres que echan la culpa de su embarazo no deseado al fallo de la píldora, a la rotura del preservativo, etc., usaban mal esos métodos o no dicen la verdad). Eso nos da igual a efectos prácticos, porque en nuestra sociedad ni la ley ni ningún fiscal exigen que se juzgue a una mujer por haber sido imprudente y haber quedado embarazada: demos gracias por vivir en esta civilización, porque en algunos países del ámbito musulmán se las condena a muerte en algunos casos. De momento lo que hay que hacer es mejorar mucho la calidad de la información que se les da a los jóvenes españoles, ya desde la prepubertad, sobre sexualidad, sobre los métodos anticonceptivos y sobre seguridad en el sexo, ya que la practica de relaciones sexuales con múltiples parejas y sin preservativo, además de aumentar el riesgo de embarazo no deseado aumenta el riesgo de contraer y transmitir enfermedades de transmisión sexual, algunas graves y mortales. También puede considerarse que la sexualización descontrolada de la sociedad, y la disminución del sentido de responsabilidad individual y de autocontrol contribuyen a que cada vez haya más embarazos no deseados. La educación es muy importante, en este tema  y en otros muchos, y los pasados Gobiernos españoles no lo han hecho bien hasta ahora. Esperemos que pronto cambien, y así seguro que se reduce el número de abortos. Podemos pensar además que si las más de 100.000 mujeres que se someten a un aborto cada año en España se hubieran puesto un preservativo el día que hicieron sexo y concibieron, nos hubiéramos ahorrado en la sanidad pública o concertada una millonada (a 1.500 euros por intervención quirúrgica de aborto, 150 millones de euros al año), y las listas de espera sanitarias irían mucho mejor.
6. Situémonos ahora en el caso de una mujer que está embarazada y quiere abortar. Olvidemos las causas de esa situación. ¿Puede abortar, tiene derecho a hacerlo (a que se lo hagan), sin ninguna restricción? ¿Tiene por el contrario obligación de no abortar, de terminar lo que empezó, y de hacerse cargo del niño o al menos entregarlo para adopción? La última opción me resulta muy atractiva, pues algunas embarazadas accederían a terminar su embarazo a cambio de recibir ayuda y ciertas contraprestaciones, y tras el parto darían al niño en adopción. Esa práctica le evitaría a la embarazada un aborto, que no deja de ser una intervención quirúrgica, que precisa anestesia y que no está exenta de riesgo y de complicaciones (incluso mortales), que no ocurrirían si se terminara el embarazo, que al fin y al cabo es un proceso fisiológico que dura 9 meses y no es ninguna enfermedad. Y facilitaría un hijo a una familia que quiera adoptar a un niño, evitando trámites agotadores, años de espera y miles de euros gastados en el extranjero. De hecho cada vez en más sitios se promulgan leyes que fomentan ese tipo de adopciones de niños que iban a ser abortados.
7. ¿Tiene una persona derecho a que le hagan un lavado de estómago en un hospital, o que se le opere de una perforación digestiva, si esa patología se ha producido por beber voluntariamente una botella de líquido corrosivo? Seguro que le atienden en el Hospital, para no dejarle morir. Pero si al mes siguiente vuelve a Urgencias con lo mismo, y si se pone de moda y todo el mundo empieza a hacerlo, la sociedad y los legisladores tendrán que actuar: quizá hacerle pagar los gastos, o ponerle una multa, o prohibirle tener en casa líquidos corrosivos, o ingresarlo en un psiquiátrico (si hubiera plaza). En Galicia se ha promulgado hace poco una Ley que establece que los gastos por los servicios de salvamento marítimo se les cobrarán a aquellos particulares que hayan cometido una imprudencia: si usted sale a navegar en su barco un día de tormenta porque tiene muchas ganas de hacerlo y no se las puede aguantar, y al final tiene que ser rescatado en helicóptero tras un operativo de búsqueda impresionante, esos gastos no los pagaremos todos los demás ciudadanos con nuestros impuestos, sino que el marinero listillo tendrá que pagar una pasta por esa imprudencia. Y cada vez más voces defienden que los que no cuidan su salud deben pagar más por la asistencia sanitaria: sería lo justo. Y volviendo a nuestro tema. ¿Tiene una mujer derecho a que le hagan el aborto? ¿Y si reincide y exige un aborto cada 3 meses? ¿Tiene una mujer derecho a realizar las prácticas sexuales que quiera sin usar un método anticonceptivo eficaz, y después ir a la sanidad pública para que le realicen un aborto? ¿Tiene alguien derecho a emborracharse? Si no perjudicas ni produces gasto a otros, probablemente si. ¿Pero se tiene derecho a conducir borracho? No. Yo no soy jurista ni abogado, y aunque hay distintas opiniones pienso que de entrada las mujeres no tienen derecho al aborto: tienen derecho a la salud, y a la asistencia sanitaria que establezcan los gobernantes. Si establecen que se puede abortar en determinadas condiciones o supuestos, entonces las personas (las mujeres en este caso) sometidas a ese régimen legislativo tienen ese derecho, cumpliendo lo establecido por la ley. En el caso que contemplamos, el Estado les concedería el derecho, regulado por unos preceptos legales, a que les practicaran un aborto en la sanidad pública.
8. Hay en este tema un conflicto de intereses entre los derechos de la mujer que está embarazada y los derechos de su hijo no nacido, del llamado por los juristas “nasciturus” (que para los médicos es el embrión, al que empezamos a llamar feto a partir de los 2 meses de embarazo). Nuestra Constitución proclama un sistema de valores y derechos, y corresponde a los expertos (sobre todo a los miembros del Tribunal Constitucional) establecer si la libertad de la madre para decidir interrumpir su propia maternidad puede prevalecer sobre el derecho del nasciturus a seguir vivo, y en qué casos y circunstancias se puede abortar. De momento en España llevamos desde 1985 con legislaciones que permiten el aborto (por tanto no debe ser muy inconstitucional), y para muchos somos el País de Europa donde es más fácil su práctica (incluso durante los 8 años de gobierno del PP con Aznar, durante los que se realizaron más de medio millón de abortos).
9. Desde el punto de vista biológico no hay ninguna duda de que la vida comienza en el momento de la fecundación, pocas horas tras la realización del acto sexual; y de que el nuevo ser concebido es un ser humano, distinto de la madre que lo alberga en su útero. Pero para mi una idea que aporta bastante luz al problema del aborto es la realidad de que la vida del embrión o feto es totalmente dependiente de la alimentación placentaria intra-útero, y de la vida de su madre, hasta que el feto alcanza un cierto grado de crecimiento y madurez. No hay una fecha fija establecida, pero cada semana que pasa de embarazo aumentan las probabilidades de poder sobrevivir a la madre; se puede decir que a partir de los 6 ó 7 meses, cuando el feto supera el kilo de peso, con los avances médicos disponibles, lo más probable es que el hijo sobreviva fuera del útero y se desarrolle bien.
10. Los que están en contra del aborto tendrán que aceptar esa realidad: que hasta llegar al tercer trimestre del embarazo (o poco antes) no podemos considerar al feto un ser humano con una vida independiente de la de la madre. Si una mujer embarazada pidiera abortar en el primer periodo del embarazo y no se lo permitieran, podría decidir suicidarse o dejar de comer hasta que el feto muriera, o fumar y beber alcohol interfiriendo con el embarazo y ocasionando un aborto espontáneo. Por eso mi idea, basada en ese hecho biológico, es que si la embarazada quiere interrumpir su embarazo durante ese periodo inicial de 5 meses puede hacerlo libremente, y tiene tiempo suficiente para decidirlo. A partir de ese momento, cuando el feto es viable (y no a partir del parto, como actualmente está legislado) pienso que cualquier acto de una madre que ocasionara daños a su hijo que aún está en su útero debería considerarse un delito de malos tratos. No entiendo que la gente se escandalicen y se indignen tanto al saber de una madre que abandona hasta la muerte a su hijo recién nacido en un cubo de basura, y no digan nada en cambio contra las que abortan a los 7 ú 8 meses, o días antes del parto, como a veces ocurre en algunas clínicas abortivas, cuando esos fetos son perfectamente viables. Para mí todos esos casos deberían ser denunciados como infanticidios.
11. Por ello, basándome en el momento en que el feto podría vivir independiente del cuerpo de la madre, defiendo una Ley de Plazos, que permita el aborto hasta la semana 22 (unos 5 meses de embarazo), como las que actualmente están vigentes en la mayoría de los países europeos, aunque el número de semanas varía en cada uno: en Holanda 24, en Suecia 22, en Alemania y Francia 14... (más info). Se me ocurre que también podría transformarse esa la Ley de Plazos en una Ley de Pesos, o de Desarrollo del Feto, que sería más científica: hasta alcanzar el kilo de peso (se puede calcular fácilmente por ecografía) el feto se consideraría inviable, y podría realizarse el aborto; y pasado ese umbral de peso, ya no.
12. El proceso del aborto debería incluir apoyo y seguimiento psicológico para la madre y otros posibles afectados. Y me parecen muy bien los 3 días de reflexión obligatoria que marca la Ley para que las mujeres que solicitan abortar reciban información sobre la posibilidad de tener el hijo, y la consideren. Aunque en la práctica parece que no se cumple este requisito: los grupos pro-vida, que lo han denunciado, tienen en éste ámbito un gran campo de actuación: exigir la legalidad, hacer campañas de información, crear redes de apoyo a la maternidad... Pero cuando una mujer decida abortar, libremente y según la ley, aunque les cause dolor, deben respetarlo. Si una madre o los que defendemos el aborto legal pensáramos que al abortar asesinamos a un niño, cometemos un gran pecado, ofendemos a Dios y vamos contra su voluntad, les aseguro que no haríamos nunca un aborto: pero aunque algunos no lo entiendan, estamos convencidos de que nada de eso es cierto.
13. He defendido siempre que los abortos se lleven a cabo en Centros Sanitarios públicos, para evitar las irregularidades y el negocio en que se suelen convertir las Clínicas privadas abortivas, y también he propuesto una nueva subespecialidad médica que sería Médico Abortista, para no tener que forzar a los Ginecólogos generales a practicar abortos, pues la mayoría de ellos se muestran reacios a realizarlos. También me parece imprescindible respetar y regular claramente la objeción de conciencia del personal sanitario que no quiera participar en procedimientos de aborto.
14. Respecto al aborto de niños con enfermedades o malformaciones, mi opinión es que si se aprobara algún día una ley que permitiera la eutanasia activa (inyección letal) de determinados enfermos adultos o recién nacidos, en base a diagnósticos concretos, se tendrían que aplicar los mismos criterios para abortar a partir de la semana que marque el plazo legal (la semana 22 o la que los legisladores establezcan). Nadie se plantea matar a un recién nacido prematuro que nace con Síndrome de Down o con Espina Bífida, y lógicamente tampoco me parece aceptable permitir que se mate a un feto de 7 u 8 meses al hacer los mismos diagnósticos prenatales. Queda claro que hasta la semana 22 se podría hacer el aborto sin limitación, pero no por la malformación (aunque tampoco se le preguntará a la madre el motivo), sino porque el feto es inviable, está en un periodo de dependencia biológica absoluta que coloca el derecho de la madre a interrumpir su embarazo por encima del supuesto derecho del feto a llegar a tener reconocimiento jurídico y plenos derechos como persona. Si el nasciturus ya fuera merecedor de esos derechos, también tendría obligaciones, y a nadie se le ocurre cobrar dos billetes de avión a una mujer embarazada, aunque podamos afirmar que son dos seres humanos vivos los que viajan. Incluso pienso que si un terrorista asesina a una embarazada que lleva más de 22 semanas de gestación, se le podrían imputar al terrorista 2 asesinatos, el de la madre y el del hijo; pero si el atentado es antes de esa semana, no se debería contar como asesinado al feto no viable, pues sería imposible matar a la madre y salvar al hijo.
15. En relación con los llamados abortos tardíos, realizados en el tercer trimestre por enfermedad grave de la madre, considero que ya no serían un aborto, sino una intervención destinada a salvar la vida de la madre, aunque como mal menor se causara la muerte del hijo. Pero si se puede hacer una cesárea (que será lo más probable) se debe hacer, y salvar al niño (o al menos intentarlo).
16. Una mujer debe poder decidir libremente si sigue con su embarazo o si lo interrumpe dentro del plazo que establezca la ley en base a sus motivos íntimos (o en su caso, cumpliendo determinados supuestos). Pero para poder tomar esa decisión, abortar, debe ser libre y autónoma, esto es, con mayoría de edad legal. Considero necesario modificar la ley actual que permite abortar a las menores de edad sin conocimiento ni autorización de sus padres.

Pedro Larrauri.
Médico (Licenciado Universidad Autónoma de Madrid, 1982), Especialista en Traumatología. Vigo.

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PD: UPyD y el aborto. Escrito en fecha agosto 2012:
Así respondía Rosa Díez, portavoz de UPyD, en un encuentro digital (ver) en enero de 2011 a una pregunta sobre el aborto: "Votamos en contra de la ley actual, nos parece una mala ley. Hicimos una enmienda de totalidad, cuyos elementos recuperaríamos para hacer una nueva ley que resolviera los problemas de la anterior y despenalizara (que no legalizar o establecer derechos) los supuestos o plazos en los que se puede abortar. Por supuesto, rechazamos que las menores puedan abortar sin conocimiento y autorización de sus padres; si hay conflicto hay audiencia judicial que debe intervenir."
En general pienso que los afiliados y votantes de UPyD somos partidarios de una Ley de Plazos, aunque también conozco a algún afiliado que se puede considerar contrario al aborto, y que defiende como mucho una ley de supuestos muy restrictiva.
En el tema del aborto se puede apreciar bien la transversalidad (Ver), el libre pensamiento y la sana discrepancia que nos diferencia de otros partidos dogmáticos. Resulta significativo que en el programa de UPyD de las últimas elecciones generales (20 de noviembre de 2011) no se contemplaba, ni siquiera se citaba, el tema del aborto.
Alguien totalmente contrario al aborto difícilmente podría estar a gusto en UPyD, porque UPyD no se opone al aborto: pero si esa persona es coherente, tampoco podría apoyar al PP.
No es un tema fácil ni cerrado, y en UPyD respetamos todas las sensibilidades y los extremos opuestos que a veces se enfrentan en el debate del aborto, aunque si dejar lugar a la violencia, ni a la imposición de las creencias religiosas de cada ciudadano.

11 comentarios:

  1. Me parece lamentable, Pedro, que compares una guerra con un aborto. En una guerra hay dos bandos, ambos armados. Cuando se mata a población civil indefensa se comete un crimen de guerra. En el aborto uno de los "bandos" es un ser humano inocente y completamente indefenso.

    Reconocer que es un ser humano e incluso así estar a favor de la barra libre para eliminarlo, aun poniéndole un plazo, es asumir que la vida humana no tiene ningún valor en sus inicios y que el derecho a vivir ha de ser desprotegido en el inicio mismo de la vida. Eso no sólo contradice la doctrina del Tribunal Constitucional sobre el aborto y la protección al no nacido, sino que incurre en un abuso jurídico muy claro sea el país que sea. El Estado está para regular la colisión entre derechos de dos personas. La justificación de la existencia de leyes del aborto se da con el pretexto de regular los derechos de la madre cuando colisionan con el derecho a la vida del hijo. Una ley de plazos significa, sin más, autorizar a la madre a disponer libremente de la vida de su hijo durante tantos o cuantos meses. Ya no se regula la colisión entre derechos de dos personas, sino que se desprotege por completo a una de ellas.

    Desde luego, sí que es justo comparar esto con la esclavitud, porque cuando existía se desprotegía por completo los derechos de los esclavos, se les reconocía como objetos pero no sujetos de derecho -igual que se hace con el nascituro ahora-, y se les sometía por completo a la voluntad del amo igual que se somete ahora la vida del no nacido a la voluntad de su madre. Si la abolición de la esclavitud fue un avance, la legalización del aborto ha sido un enorme retroceso. Las propias pioneras del feminismo abominaban de él precisamente apelando a la comparación con la esclavitud y con el hecho de tratar a otros seres humanos como una propiedad:

    "Cuando consideramos que las mujeres son tratadas como una propiedad, es degradante para las mujeres que tratemos los hijos como una propiedad que se puede desechar como queramos.” (Elizabeth Cady Stanton, 1815-1902)

    Por cierto, ya que lo dices, también ha habido católicos que han cometido asesinatos, y robos, y otros delitos. Nunca veo a nadie apelar a eso para proponer que algunos de esos delitos sean despenalizados. ¿Por qué con el aborto sí? ¿Quizás porque para justificar algo tan irracional e inhumano como el aborto escasean los argumentos sólidos y racionales, y sólo queda apelar al sentimentalismo y al ataque personal a las creencias de uno?

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  2. Gracias Elentir por tus comentarios: eres uno de los mejores defensores de la postura antiaborto que conozco.
    No comparo la guerra con el aborto, sino que pongo la guerra como ejemplo de que por el bien de otros o de la sociedad a veces se admite que se pueda matar. Nadie ve al feto como un enemigo, nadie celebra su muerte.
    Y el aborto ya se hacía desde los comienzos de la humanidad, y también el infanticidio tras el parto... Las leyes que regulan el aborto y establecen que se haga en condiciones sanitarias no han sido un retroceso, sino un avance.
    Saludos.

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  3. A ver Pedro: los sacrificios humanos fueron en su tiempo una práctica, sino habitual, si normal en ciertas ceremonias.
    Por suerte, han pasado unos pocos siglos desde entonces y hoy, hasta las culturas menos desarrolladas, no contemplan el sacrificio humano ni como el colofón a la mejor de las ofrendas.
    En mi opinión, por muy regulado que este el aborto, su mera existencia no deja de ser otro más de los fracasos por los que pasa esta sociedad, ¡¡y cuidado que hay alternativas !! . Tu mismo haces referencia a algunas en tu artículo.
    Yo soy casi totalmente contrario al aborto. Y digo casi por que, solo en el caso de que la vida de la madre peligrara con el embarazo, justificaría una intervención de este calibre.
    Tengo para mi que, esta sociedad que nos ha llevado a unos niveles de desarrollo que hace menos de un siglo no se podrían imaginar, en cuanto a la responsabilidad individual, ha llevado un camino contrario a ese desarrollo. Estamos artos de ver como menores de 18 años cometen delitos “de mayores” y son tratados con toda delicadeza por miedo a que se traumaticen o se vean estigmatizados,… “los pobres que no diferencian entre el bien y el mal debido a su… minoría de edad”.
    Con el aborto pasa algo parecido. Se ha creado en el ambiente una especie de ideología donde ser mujer es fantástico, y lo es, pero se banaliza con la responsabilidad de ser lo que es y las consecuencias que puede acarrear si no se tiene precaución, y para ello las excusamos con que: “no sabía lo que hacía” , ó “estaba en un estado de descontrol”, ó “ son las dueñas de su cuerpo”…, que más da. Existen muchas estratagemas para eludir la responsabilidad. Ya se que este comentario puede sonar machista, pero nada más alejado de mi intención y mi sentimiento.
    Repito: el aborto es un fracaso social y de no encontrar otras alternativas a esta práctica, se demostrará que nuestro progreso social pecará sobre todo de falta de justicia con los más indefensos.
    Perdona por la… “letanía”, pero el asunto lo merece y no he expuesto todo lo que pienso al respecto.

    Un abrazo

    Luis Miguel López

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    1. No creo que nadie que defienda el aborto en plazos o supuestos acepte los sacrificios humanos.
      No pienso que el problema del aborto sea prioritariamente social, sino personal, de la mujer que queda embarazada.
      Con el aborto legal no se comete ninguna injusticia hacia el embrión o feto. Piensa que muchos que defendemos todos los llamados derechos humanos y estamos en contra de cualquier injusticia estamos a favor del aborto: hasta que no se den cuenta de que no se pueden aplicar los mismos criterios que con otras cosas (como con la esclavitud) muchos provida seguirán empeñados en que somos unos asesinos. Si lo fueramos no tendríamos ningún problema para seguir matando a la gente, a quien quisiéramos: si aceptamos que la madre (y sólo la madre) decida que no sigue adelante con su embarazo es por lo peculiar del caso, y creo que las razones que he expuesto son razonables, y son defendidas por muchas personas que también luchan por la justicia, el progreso y la defensa de los más débiles. Un cordial saludo.

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  4. "y creo que las razones que he expuesto son razonables, y son defendidas por muchas personas"
    Con todo mi apredcio Pedro: lo mismo se puede decir de quien os lleva la contraria y a las intervenciones en este artículo me remito.

    Un abrazo

    Luis Miguel López

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    1. La frase de mi comentario es genérica, lo reconozco, ha sido escrita a bote pronto: pero se entiende.
      Puedo profundizar en ella: la defensa del aborto expuesta en el artículo es razonable, y no tiene nada que ver con lo argumentado por ministras y lideresas socialistas, que han defendido que el aborto evita embarazos no deseados (Pajín), y que abortar no supone acabar con una vida humana (Aido); tampoco baso la defensa del aborto en consignas ni en eslóganes falaces (Nosotras parimos, nosotras decidimos; mi cuerpo en mío y hago con el lo que quiero...).
      Y para refrendar que cada vez esta postura es defendida por más personas, piensa que cada vez más países modernos van asumiendo leyes de plazos para regular el aborto: de hecho la mayoría de los estados europeos ya se rigen por ese tipo de ley (ver referencia enlazada en el artículo).
      Y por supuesto que hay gente que argumenta en defensa de lo contrario con abundancia de razones bien razonadas, y que hay mucha gente que está en contra del aborto, a quienes respeto profundamente aunque no comparta sus ideas en este punto.
      Un saludo.

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  5. Soy mujer y pensar en un aborto es una decisión que siempre crea dudas, debido a que por un lado está el instinto maternal innanto en nosotras y por otro lado el sentido de la culpabilidad, pero creo que lo que realmente influye es la circunstancia del momento y como tú dices, personas que jamás aprobarían un aborto, si ocurre en su entorno familiar, pueden llegar a apoyar esta práctica.
    Lo más importante es formar a las mujeres desde la adolescencia de lo arriesgado que es un aborto y la pérdida que representa, ahora y a lo largo de su vida. Nunca se deben permitir abortos consecutivos por abandono y falta de responsabilidad de la madre. Las autoridades deben sancionar esta falta de preocupación por un posible embarazo y también el poco interés por parte de la madre de mantenerlo con vida.
    Estoy convencida que la ley de plazos se puede aplicar en una sociedad responsable, siempre y cuando la situación sea límite para la madre en cuanto a salud, problemas económicos, maltrato por parte de su pareja o cualquie otra situación que se valore por un equipo de profesionales adecuado donde ella comodamente pueda explicar su circunstancia.
    Respecto a las jóvenes menores opino que se debe poner en conocimiento de sus padres, siempre que no estén viviendo una situación familiar complicada.


    Saludos.

    Ana Alonso.

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    1. Lo de no permitir abortos consecutivos es un tema discutible, pero sí que he oido defender la postura de obligar a una mujer a una esterilización (puede ser química, temporal, o quirúrgica, definitiva) para evitarle el riesgo de someterse a sucesivos embarazos interrumpido por aborto, si tiene algún problema que le hace quedar embarazada reiteradamente sin querer tener hijos.
      No pienso en cambio como tu (entiendo que defiendes eso) que la situación de una mujer para acogerse a la ley de plazos tenga que ser límite; es más, una vez aceptada la ley de plazos, y antes de que el feto pueda vivir independientemente del cuerpo de la madre, la madre podría abortar sin tener que dar ninguna explicación.

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  6. Personalmente soy de los que piensa que debe haber una ley de plazos con unos límites, totalmente de acuerdo contigo Pedro Larrauri.

    Un saludo

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  7. Con este tipo de leyes del aborto, se incentiva que las mujeres aborten a que las parejas sean sensatas y tomen medidas que eviten el embarazo.
    Y sobre todo en los más jóvenes, porque no son conscientes de lo que supone un aborto. Les parece más 'cómodo', sobre todo al hombre, un aborto o la píldora del día después que ponerse un condón. Y además el aborto es hasta gratis. Todo son ventajas.
    La legislación no obliga, por supuesto, pero da bastantes pistas de lo que los legisladores esperan de nosotros.
    Por ejemplo, la ley del menor, que puede matar o lo que sea sin apenas consecuencias reales. Puede haber mayores de edad que aprovechen este tipo de legislación para presionar a menores o a personas con pocos recursos psicológicos.

    Con este tipo de leyes del aborto, las mujeres somos más vulnerables.

    Y no hay que olvidar que desde la concepción es un ser humano y que la viabilidad de un feto depende de lo que la ciencia se quiera empeñar en ello.

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  8. En respuesta al artículo de Jesús Lainz
    http://www.libertaddigital.com/opinion/jesus-lainz/de-plazos-y-orangutanes-76258/

    Estimado Jesús: Suelo leer tus artículos con admiración, pero nunca había encontrado uno con el que no estoy casi nada de acuerdo. Trato de disculparte recordando que yo fui católico y activista pro-vida, y que mi pensamiento en esa época era radical y en cierta medida fanático, lleno de prejuicios… y que también consideraba que los abortistas eran unos asesinos.
    Me resulta falaz que ataques a los que consideramos que el aborto es aceptable en ciertos casos con el argumento de que también defendemos los derechos de los orangutanes. Pues no tiene por qué ser así, y me ofrezco como ejemplo. Das a entender también que alguien pretende convertir la Ley en suprema referencia moral. No creo que sea así. La ley sólo es la referencia legal, y nadie quiere imponer una determinada moral con la ley: cada persona tiene su conciencia y entiende lo que es correcto, aceptable y éticamente bueno. Te recuerdo que muchas autoridades de la iglesia de Roma defendieron la moralidad de actos que hoy consideramos abominables. Tu artículo me lleva a preguntarte, Jesús: si fueras musulmán ¿tratarías de imponer la Ley Coránica para todos? Serías un peligro para la libertad.
    Antes de criticar a los demás se debe hacer el esfuerzo de leer sus argumentos; pero tú reconoces que no lo has hecho cuando dices que no sabes cuál es el fundamento de la ley de plazos. Te aporto el enlace a un artículo que publiqué hace tres años, que espero leas: http://pedrolarrauricandidatoupydvigo.blogspot.com.es/2012/08/reflexiones-sobre-el-aborto-en-defensa.html
    En lo que sí te doy la razón es en tu crítica a la falta de coherencia del PP: no sé cómo todavía hay gente que les vota. Si yo fuera católico o antiaborto no les votaría. Y termino pidiéndote, en plan broma, que amplíes un poco tu vocabulario para no repetirte tanto: empleas tres veces la palabra descuartizar. Y además, empleada mal o de manera impropia (según la definición del DRAE). Te has “pasao”, y deduzco que probablemente en tus pesadillas ves a los que consideras abortistas representados “igualicos” que Jack el Destripador, malos malísimos, feos feísimos, con mirada de odio y manos ensangrentadas… Te ha podido el odio. Santo odio, pero odio.

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